No alcanzó. Después de todo lo que se sufrió, de todas las remontadas, de todos los milagros, esta vez no hubo vuelta atrás. España venció 1-0 a Argentina en la final del Mundial 2026 y se quedó con la Copa del Mundo que la Scaloneta había ido a defender al MetLife Stadium de Nueva Jersey. El golpe duele todavía más porque llegó cuando menos se esperaba: en el tiempo extra, cuando el empate sin goles parecía llevar el partido a los penales.
La Roja fue superior durante casi todo el partido. Dominó la pelota, manejó los tiempos y no le dio espacios a un equipo argentino que batalló con todo pero no pudo generar peligro real. España fue dueña del partido desde el arranque y Argentina, por primera vez en el torneo, no encontró la manera de torcer el destino.
El golpe llegó al minuto 106, en la primera jugada del segundo tiempo extra. Un arranque de España terminó con un cabezazo hacia atrás de Nico Williams y la aparición letal de Ferran Torres, que remató por encima de los brazos del Dibu para el 1-0 que ya no hubo manera de revertir. Argentina lo intentó en el tramo final, metió todo lo que tenía, pero esta vez la épica no apareció.
Rodri se llevó el premio al mejor jugador del Mundial y Mbappé la Bota de Oro con 10 goles. Del lado argentino, las lágrimas. Messi jugó su último partido con la Albiceleste a los 39 años, con ocho goles y cuatro asistencias en el torneo, despidiéndose de la manera más cruel posible: perdiendo una final que pudo haber ganado.
España conquistó su segunda estrella con siete victorias, un empate y un solo gol en contra en todo el torneo. Merecida. Contundente. Y para Argentina, el fin de una era que nadie va a olvidar. El equipo de Scaloni nos dio momentos que van a durar para siempre. Esta noche duele, pero la historia que escribieron estos jugadores ya no se la saca nadie.



