La comunidad indígena del Valle de Tafí recibió el Año Nuevo Andino 5533 con una ceremonia ancestral cargada de simbolismo y espiritualidad.
El Museo Arqueológico a Cielo Abierto Menhires, ubicado en el imponente Valle de Tafí, fue escenario este fin de semana de una emotiva celebración ancestral: el Inti Raymi, la tradicional Fiesta del Sol que marca el solsticio de invierno en el hemisferio sur y con él, el comienzo del Año Nuevo Andino, que en esta ocasión dio la bienvenida al año 5533 del calendario indígena.
Organizada por la comunidad local bajo el liderazgo de la Cacique Margarita Mamaní, y con el apoyo del Ente Cultural de Tucumán, la ceremonia reunió a unas 120 personas, entre miembros de pueblos originarios, visitantes, abanderados escolares, representantes del Cuerpo de Bomberos y turistas. El evento no solo fue un acto espiritual, sino también un gesto de reivindicación cultural en uno de los sitios patrimoniales más significativos de la provincia.
Renacer de la tierra y comunión con la naturaleza
Desde temprano, los presentes esperaron en silencio la llegada de los primeros rayos del sol, momento central de la ceremonia, entre las 8:30 y las 9:15. En ese instante simbólico, se realizó el encendido del Abuelo Fuego, se ofrecieron dones a la Pachamama, se izaron las banderas Argentina y Wiphala, y se entonó el Himno Nacional, en una fusión de tradiciones que remarca la convivencia de identidades en el territorio.
El Inti Raymi representa para las comunidades andinas el fin de un ciclo agrícola y el inicio de otro, una época de introspección, agradecimiento y preparación espiritual para el mes de la Pachamama, en agosto, cuando la tierra comienza a despertar y recibir las semillas.
Memoria viva y cultura en movimiento
El encuentro culminó con un almuerzo comunitario en la Casa Mujer Indígena Bartolina Sisa, donde se compartieron alimentos típicos, símbolo de hospitalidad, identidad y reciprocidad, valores fundamentales de las cosmovisiones originarias.
Desde el Ente Cultural de Tucumán destacaron la importancia de estos encuentros como forma de visibilizar, acompañar y proteger las culturas ancestrales, fortaleciendo su continuidad en el presente.
La ceremonia en Tafí del Valle no fue solo un ritual: fue una afirmación de existencia, resistencia y dignidad cultural, en diálogo con la tierra, el sol y la historia viva de nuestros pueblos originarios.



