Una revisión de 99 ensayos clínicos reveló que el ayuno en días alternos puede ser tan eficaz como las dietas hipocalóricas tradicionales. La clave, según los expertos, está en el acompañamiento profesional.
Una de las estrategias dietéticas que más interés generó en los últimos años vuelve a estar en el centro del debate. Un estudio publicado en la prestigiosa revista The BMJ analizó 99 ensayos clínicos con más de 6.500 adultos y concluyó que el ayuno intermitente, en especial el esquema de días alternos, puede ser tan eficaz como las dietas de restricción calórica tradicional para bajar de peso y mejorar algunos indicadores metabólicos.
Según la revisión, el ayuno en días alternos fue la única modalidad que mostró una diferencia estadística significativa respecto a las dietas hipocalóricas: logró una pérdida de peso promedio 1,29 kg superior y una mayor reducción de colesterol total y LDL. A pesar de esto, las diferencias no alcanzaron el umbral clínico de 2 kg establecido como relevante en personas con obesidad.
Tres formas, un mismo objetivo
El ayuno intermitente se basa en alternar períodos de alimentación con otros de ayuno, sin necesariamente reducir las calorías. El estudio analizó tres tipos:
- Días alternos: se ayuna cada 24 horas, un día sí y otro no.
- Día completo (5:2): se ayuna dos días no consecutivos por semana.
- Restricción de tiempo (como el 16:8): se limita la comida a una ventana diaria de 8 horas.
Todas las estrategias mostraron efectividad para reducir peso en comparación con dietas sin restricciones, pero solo los días alternos superaron a la restricción calórica continua en los análisis.
No es una solución mágica
Aunque los resultados son alentadores, los autores remarcan las limitaciones del metaanálisis: muchos estudios fueron de corto plazo (promedio de 12 semanas), con alta heterogeneidad en los participantes, metodologías y duración. En los ensayos más largos (24 semanas o más), los beneficios no se mantuvieron frente a las dietas tradicionales.
Además, la calidad de la evidencia fue calificada como baja a moderada y no se controló estrictamente qué alimentos se consumían durante los días de ingesta libre, lo que podría haber distorsionado los resultados.
Expertos piden responsabilidad y acompañamiento
“El ayuno intermitente no debe aplicarse de forma automática ni masiva”, advirtió el médico Jordi Salas Salvadó, coautor del trabajo. “No es necesario si una persona tiene un peso adecuado. Y tampoco es una obligación para quienes tienen obesidad. Es una herramienta más”, señaló.
En un editorial complementario, un grupo de investigadores colombianos destacó que el verdadero valor del estudio está en ampliar las opciones terapéuticas, no en establecer un modelo único. “El ayuno debe formar parte de un plan integral, supervisado y personalizado, con educación alimentaria y planificación”, afirmaron.
Conclusión: una herramienta útil, no una moda pasajera
Lejos de ser una solución mágica, el ayuno intermitente se consolida como una estrategia válida y flexible, pero que requiere evaluación profesional y debe adaptarse al contexto y la salud de cada persona. Como toda intervención en salud, su éxito depende tanto del método como del entorno en que se aplica.
En tiempos de exceso de información y soluciones rápidas, los expertos coinciden: el camino más seguro sigue siendo el que se recorre acompañado.


