El Gobierno nacional modificó por decreto el sistema de residencias médicas en todo el país y desató un nuevo conflicto con los profesionales de la salud. La resolución 2019/25, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, redefine el régimen como un sistema de “becas sin relación laboral”, lo que fue interpretado en el Hospital Garrahan como una medida de precarización encubierta. Los residentes de Pediatría del hospital más emblemático del país denunciaron el “cierre” de la residencia y advirtieron que la medida pone en riesgo el funcionamiento de todo el sistema.
El nuevo esquema establece dos tipos de becas: la “Beca Ministerio”, similar al modelo actual, con descuentos previsionales, obra social estatal y cobertura de ART; y la “Beca Institución”, que propone un pago bruto más alto pero sin aportes jubilatorios, sin obra social ni aguinaldo. En ambos casos, el vínculo laboral queda disuelto. Según el Ministerio de Salud, los residentes podrán elegir libremente entre las modalidades y modificar su elección durante el ciclo de formación.
Sin embargo, los médicos en formación lo ven de otra manera. En un comunicado, los residentes del Garrahan denunciaron que “se cierra la residencia más prestigiosa del país por la puerta de atrás” y que la redefinición como beca implica la pérdida total de derechos laborales: sin salario, antigüedad, licencias, ni cobertura social.
«Sin residentes, el Garrahan no funciona»
Con esa frase contundente, los residentes del Garrahan marcaron el núcleo del conflicto. Para ellos, la nueva normativa pone en crisis el funcionamiento del hospital pediátrico más importante del país, que se sostiene en gran parte gracias al trabajo de los médicos en formación. “Esto no es solo un ataque a los médicos residentes. Es un intento de destruir el sistema de residencias como lo conocemos, de precarizar aún más la salud pública”, afirmaron.
Desde el Ministerio de Salud defendieron la reforma y aseguraron que el nuevo esquema busca “modernizar el sistema” y permitir que las instituciones recuperen autonomía para organizar su formación. También destacaron que las becas estarán financiadas por el Estado, ya sea directamente o a través de los hospitales.
Tensión con el Congreso y clima de protesta
La publicación de la resolución coincidió con la presión opositora en Diputados para que se trate un proyecto de emergencia pediátrica tras la crisis presupuestaria del Hospital Garrahan. El cambio en las residencias, en ese contexto, generó malestar transversal en el Congreso, tanto en bloques opositores como en algunos sectores del oficialismo más moderado.
Mientras tanto, los residentes ya iniciaron acciones públicas para visibilizar el conflicto. “El prestigio no paga el alquiler, ni la comida, ni la salud. No hay derechos laborales. No hay futuro”, señalaron en sus redes sociales.
El Gobierno sostiene que los cambios no son obligatorios y que los hospitales podrán incluso complementar los ingresos con sumas adicionales. Pero en el Garrahan, los médicos en formación ya definieron su diagnóstico: no es una mejora ni una opción, sino un retroceso. Y la salud pública, otra vez, queda en el centro del debate político.



