El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó este lunes que el costo de la Canasta Básica Total (CBT) —que marca el umbral de pobreza— registró un aumento del 1,6% en junio, igual que el índice general de inflación. Así, una familia de cuatro integrantes necesitó $1.128.398 para no caer por debajo de la línea de pobreza.
En términos interanuales, la CBT acumuló una suba del 29,2%, lo que representa una variación considerablemente menor al 39,4% de inflación general del mismo período. En el primer semestre de 2025, la CBT aumentó 10,1%, frente al 15,1% del IPC, reflejando una desaceleración sostenida en el costo de vida.
Qué productos impulsaron el alza del mes
Dentro de la canasta, el rubro Educación encabezó las subas con un incremento del 3,7%, producto de los aumentos en las cuotas escolares. Le siguió Vivienda, agua, electricidad y otros combustibles (+3,4%), debido a ajustes en alquileres y expensas por actualizaciones salariales en el sector de encargados de edificios.
En la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que mide el ingreso necesario para no ser indigente— el incremento fue de 1,1% en junio, y alcanzó los $506.008 para una familia tipo. A nivel interanual, subió 28,7% y 12,6% en el acumulado del primer semestre.
Los productos que más aumentaron
Entre los productos que más subieron en junio se destacan:
- Lechuga: +31,7%
- Harina común 000: +3,9%
- Pan de mesa: +3,5%
- Jabón en polvo y yogurt firme: +3,1%
- Jamón cocido, salchichón y manteca: entre +2,6% y +2,8%
- Aceite de girasol: +4,5%
- Paleta (carne): +2,4%
Los que bajaron de precio
A contramano, algunos productos registraron fuertes caídas, sobre todo por motivos estacionales:
- Tomate redondo: -21%
- Limón: -18,6%
- Naranja: -13,4%
- Zapallo anco: -6,3%
- Pañales descartables: -4,8%
- Cebolla, arroz blanco, pollo y filet de merluza: con bajas leves
El impacto social
A pesar de la desaceleración de la inflación y de la contención en los precios de alimentos, el costo de la canasta básica continúa siendo una carga significativa para las familias, sobre todo en los sectores más vulnerables, donde los alimentos representan la mayor parte del gasto mensual.
Con estos valores, el nivel de ingresos necesario para no ser pobre se acerca cada vez más al umbral del millón de pesos mensuales, marcando una nueva barrera social en la economía argentina.


