En una nueva escalada retórica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que impondrá aranceles del 100% a Rusia si Vladimir Putin no acuerda una tregua con Ucrania en los próximos 50 días. El anuncio se produjo durante una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la Casa Blanca.
“Estoy muy descontento con Rusia”, dijo Trump en el Despacho Oval, y anunció que Estados Unidos evalúa aplicar sanciones comerciales secundarias —es decir, también dirigidas a países que comercien con Rusia— si el Kremlin no cesa los ataques sobre territorio ucraniano.
El mensaje representa un giro más confrontativo respecto de posturas anteriores del mandatario, que había evitado precisar las consecuencias que podría enfrentar Moscú si no avanzaba un acuerdo de paz. La tensión entre ambos países se profundizó tras una llamada telefónica del pasado 3 de julio, en la que Putin reiteró que no desistirá de sus objetivos en Ucrania.
Trump no solo endureció el tono, sino que también confirmó un plan de rearme indirecto a Ucrania: “Les venderemos armas a los países europeos, y ellos se encargarán de transferirlas a Ucrania. Nosotros las fabricamos, ellos las pagan”, sostuvo, descartando que el Tesoro estadounidense financie directamente los envíos.
Más armas para el frente ucraniano
El presidente adelantó que Estados Unidos ya alcanzó un acuerdo con varios países de la OTAN, que incluye misiles, municiones y sistemas de defensa Patriot. Uno de los socios europeos, según reveló, dispone de 17 baterías de misiles que no está utilizando, y se está negociando su traslado a Varsovia, desde donde podrían enviarse a Kiev.
“Este es un acuerdo por miles de millones de dólares en equipamiento militar que llegará rápidamente al campo de batalla. Ucrania empezará a recibirlo en breve”, afirmó Trump.
Un escenario de alta tensión
Las declaraciones del presidente estadounidense ocurren en un contexto de revisión de los suministros militares del Pentágono, que recientemente había pausado la entrega de armamento para evaluar inventarios. Trump volvió a presionar a los países miembros de la OTAN para que “asuman su parte” en la defensa de Ucrania, asegurando que “tienen dinero y quieren hacerlo”.
A menos de dos meses del plazo que impuso Trump, el conflicto bélico en Europa del Este suma un nuevo factor de presión: la amenaza de una guerra comercial directa entre Washington y Moscú si el Kremlin no cede. La estrategia de sanciones apunta ahora no solo a golpear financieramente a Rusia, sino a reforzar militarmente el frente aliado, sin comprometer recursos públicos estadounidenses.



