Un sismo de 7,4 grados de magnitud sacudió este viernes por la mañana el sur de Chile y fue percibido también en la provincia argentina de Tierra del Fuego. El epicentro se ubicó a 218 kilómetros de Puerto Williams, en la región de Magallanes, y a una profundidad de 21 kilómetros. La alarma provocó la evacuación preventiva de casi 2.000 personas en localidades costeras, aunque no se registraron víctimas ni daños materiales.
La alerta por posible tsunami fue emitida por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), que activó un operativo para desalojar zonas cercanas al mar. Las evacuaciones se realizaron sin incidentes y con normalidad. “Volvemos a un estado de normalidad en la región”, informó Juan Carlos Andrade, director regional del organismo, tras levantar la alerta varias horas más tarde.
En Punta Arenas y Puerto Williams, residentes salieron de sus casas con tranquilidad y se dirigieron a refugios establecidos. El presidente chileno Gabriel Boric suspendió sus actividades y pidió a la ciudadanía “mantenerse informada por vías oficiales”.
Impacto en Ushuaia
Del lado argentino, el temblor se sintió con fuerza en Ushuaia, aunque no hubo reportes de daños ni evacuaciones. La Secretaría de Protección Civil suspendió durante tres horas todas las actividades náuticas en el Canal de Beagle, como medida preventiva. Defensa Civil aclaró que la probabilidad de un tsunami era baja, debido a que las islas Hoste y Navarino actúan como barrera natural.
Réplicas sin consecuencias
Tras el movimiento principal, se registraron varias réplicas de menor intensidad. Las autoridades permanecen en alerta y continúan evaluando la situación. Senapred envió personal a terreno para verificar el estado de la infraestructura y servicios básicos.
El sismo ocurrió en una zona de alta actividad sísmica, donde este tipo de eventos son frecuentes. A pesar de la magnitud, la rápida respuesta de los organismos de emergencia permitió evitar mayores consecuencias.


