El Banco Mundial aprobó un nuevo financiamiento por US$230 millones destinado a promover la creación de empleos en la Argentina. El dinero será utilizado para fortalecer programas de formación laboral y acceso al trabajo formal, en el marco del plan de apoyo al país tras el acuerdo alcanzado con el FMI.
El crédito servirá para ampliar los programas “Fomentar Empleo” y “Volver al Trabajo”, impulsados por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social. Se prevé que más de 800.000 personas sin empleo accedan a servicios de orientación, formación en competencias básicas y herramientas para emprender trabajos por cuenta propia.
“Argentina está invirtiendo en capacitar su fuerza laboral y lograr que se generen más y mejores empleos”, explicó Marianne Fay, directora del Banco Mundial para la región. Se estima que en los próximos diez años, cerca de 1,9 millones de jóvenes se incorporarán al mercado laboral.
Un préstamo con respaldo internacional
El crédito tiene un plazo de reembolso de 32 años y un período de gracia de siete. Es parte del paquete de financiamiento por US$12.000 millones que el organismo comprometió con el país para los próximos tres años, como respaldo a las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
El programa también contempla el fortalecimiento institucional de las oficinas de empleo municipales, la capacitación de más de 2000 empleados públicos, y el funcionamiento del Observatorio de Ocupaciones de Argentina, una herramienta que permite monitorear las necesidades del mercado laboral.
Confianza internacional
Desde el Banco Mundial destacaron que la decisión de ampliar el apoyo financiero responde a una muestra de confianza en la política económica del actual Gobierno. El propio presidente del organismo, Ajay Banga, mantuvo una reunión con Javier Milei, Luis Caputo y otras autoridades nacionales.
El paquete general incluye tres componentes: préstamos públicos a través del BIRF, apoyo privado mediante la IFC, y garantías de inversión de la MIGA. Sólo en el primer tramo, se desembolsaron US$1500 millones para fortalecer áreas clave como educación, empleo e infraestructura crítica.



