La actividad comercial atraviesa uno de sus momentos más delicados en San Miguel de Tucumán. La combinación de caída del consumo, aumento de costos operativos y dificultades en la provisión de mercaderías profundizó la crisis que afecta a pequeños y medianos empresarios, provocando el cierre definitivo de cientos de locales en toda la provincia.
La presidenta de la Cámara de Comercio de San Miguel de Tucumán, Gabriela Coronel, advirtió que desde enero más de 500 negocios bajaron sus persianas de manera permanente, una cifra que refleja la magnitud del deterioro que enfrenta el sector.
Según explicó la dirigente empresarial, la situación actual excede los habituales movimientos de comerciantes hacia zonas con alquileres más accesibles. En el microcentro tucumano cada vez son más visibles los locales vacíos y la pérdida de fuentes laborales vinculadas a la actividad comercial.
Uno de los principales problemas señalados por los empresarios es el incremento sostenido de los costos fijos. La presión tributaria y las tarifas de servicios públicos, especialmente la energía eléctrica, representan una carga difícil de sostener para negocios que registran una marcada disminución en sus ventas.
Ventas en retroceso
El escenario local coincide con los indicadores difundidos por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que muestran una retracción del consumo a nivel nacional.
Durante mayo, las ventas minoristas pymes registraron una caída interanual del 1,2% a precios constantes. Con ese resultado, el índice sectorial descendió hasta los 89,2 puntos, mientras que el acumulado de los primeros cinco meses de 2026 refleja una baja del 3,1%.
Desde la entidad atribuyen esta situación a la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, que priorizan la compra de alimentos y el pago de servicios esenciales por encima de otros consumos.
Costos que ahogan
Coronel describió el complejo panorama económico que enfrentan los comerciantes. Según detalló, cerca del 45% de la facturación bruta se destina al pago de impuestos y comisiones bancarias, mientras que otro 25% corresponde a gastos de funcionamiento, como alquileres y salarios.
“Nos queda un margen muy pequeño”, resumió la titular de la Cámara de Comercio.
A ello se suman dificultades en el abastecimiento de productos. La desaceleración de la actividad industrial, especialmente en el sector textil, provocó recortes en la producción y demoras en las entregas, afectando la reposición de mercadería en los comercios tucumanos.
Promociones para sostener las ventas
Ante este contexto, muchos negocios buscan mantener la actividad mediante promociones y acuerdos con entidades financieras que permitan ofrecer cuotas sin interés a los consumidores.
Sin embargo, las expectativas para los próximos meses siguen siendo poco alentadoras. Desde el sector consideran que, sin medidas que alivien la carga fiscal y contribuyan a recuperar el consumo, podrían registrarse nuevos cierres de comercios y una mayor pérdida de empleo formal en la provincia.



