Con el voto de desempate del vicepresidente J.D. Vance, el Senado de Estados Unidos aprobó este martes el megaproyecto fiscal impulsado por Donald Trump, que incluye recortes de impuestos y un ajuste histórico en el gasto público federal. El texto, apodado por la prensa como el “plan motosierra”, recibió el aval con una votación empatada 50 a 50, que solo se destrabó por el respaldo del segundo al mando del Ejecutivo.
Un avance clave para Trump en el Congreso
El paquete legislativo representa un paso fundamental en la estrategia del expresidente republicano –quien busca regresar al poder en noviembre– para reconfigurar el gasto estatal y reactivar el aparato económico con una fuerte impronta nacionalista. La iniciativa incluye reducciones impositivas masivas, aumento del gasto en defensa y, sobre todo, el mayor recorte en décadas a la red de seguridad federal, afectando áreas como salud, educación y subsidios.
Ahora, el texto deberá regresar a la Cámara de Representantes, donde se espera que sea debatido y votado este miércoles. Los republicanos buscan tener la ley firmada antes del 4 de julio, como símbolo político y patriótico del “renacimiento económico” que promete Trump.
Fricciones internas y amenaza a Musk
La aprobación no fue sencilla. Tres senadores republicanos –Rand Paul, Susan Collins y Thom Tillis– votaron en contra, lo que obligó a Trump a intervenir personalmente en las negociaciones para garantizar el respaldo del resto de su bloque.
En paralelo, el expresidente lanzó una amenaza directa a Elon Musk, uno de sus más recientes críticos. El empresario había cuestionado públicamente el proyecto por su impacto en la innovación tecnológica y el sistema de subsidios. Desde su red Truth Social, Trump advirtió que podría eliminar las subvenciones federales a las empresas del magnate, a quien acusó de haber recibido “más subsidios que cualquier ser humano en la historia”. Y agregó con tono mordaz: “Sin ellos, sus compañías tal vez tengan que cerrar y volver a Sudáfrica”.
Una señal de lo que vendrá
El proyecto aprobado en el Senado refuerza el perfil económico que Trump busca instalar de cara a las elecciones: disciplina fiscal, baja de impuestos, reducción del Estado y prioridad absoluta a la defensa nacional. Pero también deja entrever un clima político polarizado y cada vez más tenso dentro del Partido Republicano, con fisuras ideológicas y confrontaciones con sectores del poder económico.
El “plan motosierra” avanza. Pero su impacto –económico, social y político– recién empieza a medirse.



