En el marco de la 66° cumbre del Mercosur que comienza este miércoles en Buenos Aires, el bloque sudamericano hará oficial el cierre de negociaciones para un tratado de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, cuatro países que no forman parte de la Unión Europea pero sí representan economías desarrolladas con fuerte inserción global.
Un acuerdo estratégico fuera de la órbita de la UE
Tras el estancamiento del acuerdo con la Unión Europea anunciado en diciembre de 2023, el Mercosur buscó otros caminos para expandir su comercio internacional. La EFTA fue el canal más dinámico. Las negociaciones con este bloque europeo comenzaron en 2017, pero solo ahora encontraron el clima político y económico propicio para concretarse.
El anuncio se realizará en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería argentina, en el barrio porteño de Retiro. El acto contará con la presencia de altos funcionarios europeos, como el vicepresidente de Suiza y ministro de Economía, Guy Parmelin; y el viceministro de Comercio e Industria de Noruega, Vegard Grøslie Wennesland, entre otros.
Qué implica para Argentina
Aunque el acuerdo aún debe ser ratificado por los parlamentos de los países miembros, su impacto puede ser significativo para sectores clave de la economía argentina, como el agro, la industria alimentaria y el farmacéutico. Entre los puntos centrales que se negocian figuran:
- Eliminación de aranceles para gran parte del comercio de bienes.
- Acceso preferencial a nuevos mercados para productos agroindustriales del Mercosur.
- Compromisos ambientales y normativas sanitarias armonizadas.
- Mayor apertura a sectores industriales y tecnológicos del bloque latinoamericano.
A diferencia de la Unión Europea, la EFTA permite acuerdos bilaterales, por lo que la entrada en vigencia podría darse de forma escalonada, según cada país lo ratifique.
Un paso hacia el reequilibrio geoeconómico
Este tratado representa un intento del Mercosur por diversificar socios comerciales y reposicionarse globalmente, ante la ralentización de la agenda con Bruselas. También se inscribe en una tendencia más amplia: el fortalecimiento de vínculos entre países del Sur Global y economías avanzadas no alineadas a los grandes bloques geopolíticos tradicionales.
Para la Argentina, golpeada por el frente externo y la necesidad de generar divisas, acuerdos como el que se anuncia con el EFTA pueden marcar una vía concreta para mejorar su perfil exportador, siempre que los sectores productivos logren aprovechar la oportunidad.



