Por primera vez desde que recrudeció la tensión por los aranceles, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping mantuvieron una conversación telefónica de una hora y media en la que se comprometieron a continuar las negociaciones comerciales. El mandatario chino invitó a su par estadounidense a visitar Beijing.
La comunicación entre ambos líderes tuvo lugar esta mañana, en un contexto marcado por el recrudecimiento de la guerra comercial entre las dos potencias. Durante los últimos días, Washington y Beijing se acusaron mutuamente de romper acuerdos previos, lo que volvió a agitar los mercados globales.
Fue el propio Trump quien confirmó el llamado a través de su cuenta en Truth Social. “Tuvimos una muy buena charla”, aseguró el presidente estadounidense, quien también reveló que Xi Jinping lo invitó formalmente a visitar China. “Como presidentes de dos grandes naciones, es algo que vamos a mirar hacia el futuro para hacerlo”, añadió.
Desde los medios oficiales chinos señalaron que el llamado fue solicitado por la Casa Blanca, aunque este dato no fue confirmado por autoridades estadounidenses.
Enfocados en el frente comercial
El eje central del diálogo fue la relación comercial bilateral. Según Trump, no se discutieron cuestiones relacionadas con otros conflictos internacionales como la guerra en Ucrania o la situación con Irán. “La conversación se concentró prácticamente en lo comercial”, afirmó, reconociendo que aún persisten diferencias que traban un acuerdo definitivo.
La guerra comercial, reactivada tras la asunción de Trump para su segundo mandato, ha provocado un impacto significativo en el comercio global, especialmente por los aranceles cruzados que ambas potencias impusieron. La reciente incertidumbre incluso afectó el mercado de materias primas, con caídas en la cotización de la soja y los cereales en Chicago.
Un diálogo con implicancias globales
La llamada representa el primer contacto formal entre ambos mandatarios desde enero, antes de la asunción de Trump. La duración del diálogo —90 minutos— refleja el intento de destrabar una negociación trabada que arrastra consecuencias a escala global.
Más allá de los gestos diplomáticos, la continuidad del conflicto comercial y las acusaciones cruzadas de incumplimiento generan incertidumbre tanto en los mercados como en el tablero geopolítico. La invitación mutua a futuras visitas, sin embargo, abre una puerta al diálogo bilateral en un momento de fragilidad económica e inestabilidad estratégica.



