La preocupación duró poco. Emiliano Martínez sufrió una fractura en el dedo anular de su mano derecha durante el calentamiento previo a la final de la Europa League con Aston Villa, y desde ese momento el interrogante que rondó a todos los argentinos fue el mismo: ¿llega al Mundial?. La respuesta, con el tiempo, fue despejándose sola.
El primer alivio llegó cuando le retiraron el yeso del dedo. El arquero mantiene un vendaje en la zona y los tiempos médicos transcurren sin alteraciones respecto al plan original, lo que confirma que la recuperación sigue su curso sin sobresaltos. El propio Dibu, en pocas palabras pero con la firmeza de siempre, se encargó de despejar cualquier duda ante la prensa en Kansas City: “Muy bien. Llego, llego”.
Dentro del cuerpo técnico consideran que la lesión no representa una amenaza real. Se trata de una dolencia relativamente frecuente en los arqueros y, para cuando enfrente a Argelia el 16 de junio, ya habrán transcurrido 37 días desde la fractura. El plan trazado por Scaloni y el preparador de arqueros Martín Tocalli es claro: preservarlo en los dos amistosos de preparación ante Honduras e Islandia, y recién a partir del 12 o 13 de junio comenzar a exigir la mano con intensidad plena.
Mientras tanto, el marplatense acompaña a sus compañeros con las limitaciones del caso y lo hizo saber en redes: “Día 1 con mucha ilusión, triste de no poder hacer todo pero contento con estar con amigos y unidos por un país”. El Dibu no para. Y Argentina lo va a tener.




