Los Valles Calchaquíes, desde siempre y por excelencia son el portal a lugares y pueblos mágicos que nos transportan a una categoría de turismo rural que promete siempre hacernos volver. Nos trasladan a un espacio del tiempo donde los pueblos indígenas lucharon para persistir y trascender a la historia. Su lucha, sus costumbres y tradiciones, hacen de la cultura ancestral un gran potencial turísticos para muchos.
Solo por nombrar algunos lugares, la Ciudad Sagrada de los Quilmes y el pueblo de Talapazo, nos involucran en eso que nos hace reflexionar sobre lo que verdaderamente importa: lo nuestro, lo autóctono. Ambos lugares no solo están unidos por la tradición, sino por la calidez de su gente y por la profundidad con la que cuentan su historia, que en definitiva es la de todos. Involucrarse en ella no es tan difícil, sus asertividad y convicción en el cómo y qué decir logran que cada una de las palabras dichas se hagan propias, y así nos convierten en parte de esa milenaria herencia cultural.
Mientras en la Ciudad Sagrada de Quilmes, nos introducen a un abismo de conocimiento ancestral que hablan de guerra y resistencia, en Talapazo, familias realzan la valentía de continuar por el camino heredado, a través del turismo rural comunitario. Un plus que une a estos dos lugares es la conexión con la Ruta Nacional Nº40, porque esta emblemática carretera atraviesa una parte de esta porción de Tucumán.
La Ciudad Sagrada de los Quilmes
Es considerada como uno de los legados más importantes prehispánico de Argentina. Cuenta con diferentes atractivos que no hacen a la diversión en sÍ misma, sino a la introspección cultural indígena. Quienes desarrollan el potencial turístico y cultural es un Consorcio integrado por descendientes de indígenas y miembros del Ente Tucumán Turismo.
Las Ruinas de Quilmes está constituida por los restos del asentamiento precolombino, los cuales se pueden observar al pie de un cerro que eleva, en una colosal postal que invita a la fotografía, a sabiendas que no solo será un recuerdo del paso por ahí, sino que será el registro de una historia fuerte que resiste al paso del tiempo.
A su vez, tiene un Centro de Interpretación con tecnología de avanzada, que posibilita recrear la historia cultural en una clara línea del tiempo; donde exhiben objetos y materiales de alto valor histórico que nos muestran las costumbres y organización del pueblo.
Este proyecto emblemático te lleva, a través de un trabajo audiovisual denominado “Peregrino de un sueño”, a la propia experiencia milenaria.
Revalorizar la Ciudad Sagrada de Quilmes es un esfuerzo conjunto entre quienes la cuidan y quienes la visitan, que en definitiva son los que continúan dándole el valor que esta historia tiene. Y el perdurable recuerdo puede hacerse presente gracias a una galería de venta de objetos simbólicos.
Esta legendaria ciudad es custodiada por guías que revalorizan al pueblo ancestral. Uno de los legados heredados que transfieren al visitante es el de la Pachamama, la Madre Tierra; otorgándoles ofrendas para agradecer los frutos otorgados y las nuevas cosechas. Siempre acompañados de cantos ancestrales que al día de hoy mantienen viva la historia a través de los copleros. Este contexto nos lleva a graficar el lugar en dónde se realiza el ritual: una apacheta, una boca en la tierra y la entrega de algunos productos de la cosecha anterior; señalan los anfitriones que se ofrece y se pide para que el mundo no carezca de ningún producto y que la abundancia esté presente. Presentan además, otras devociones populares, como la quema de un trozo de madera para dejar las malas energías y el sahumerio corporal.
Talapazo,“ vení y que el silencio te despierte”
Recorrer Talapazo se traduce a una aventura milenaria escondida entre montañas, cardones y nogales. Una propuesta de turismo rural comunitario que te permite descubrir los secretos de esta pequeña localidad donde viven 27 familias de la comunidad india de Quilmes.
Cuando llegás al lugar, te reciben con una gran sonrisa que te hace sentir parte de la comunidad. Quien atraviesa un camino pedregoso, custodiados por pircas, se encuentra con un quincho donde el visitante se registra y en donde realizan el plan turístico, que entre otras cosas, comprende hospedaje, compra de objetos artesanales, degustación de café de higo, tusca y algarrobo; paseo por el pueblo y los cerros, visitas al sitio arqueológico, ceremonia de ofrendas denominada corpachada o el tradicional fogón de mitos y leyendas. Este último una actividad que invita al encuentro, a la degustación de vino de altura y al aprendizaje de historias que siempre dejan una enseñanza.
Los lugareños de esta zona tienen clara su intención, y es continuar viviendo en el lugar que heredaron de sus ancestros, logrando que los jóvenes no migren del lugar; y hacer conocer a los visitantes lo rico de su cultura, con experiencias turísticas participativas en contacto directo con la naturaleza y su gente.
Un encanto talapaceño que se llega por la RP 307 que recorre el Valle Calchaquí, pasando Amaicha del Valle, unos 26 km hacia el norte, por RN 40 en el km 4.301.
1 de agosto, Día de la Pachamama
Entre pircas y apachetas, ambos lugares conllevan un recóndito conocimiento ancestral que une a lugareños y visitantes. Cultura viva que invita este próximo 1 de agosto, Día de la Pachamama a vivir la experiencia de los tradicionales ritos sagrados.














