Por Joaquín Morales Solá para La Nación
Es hora de darles relieve a ciertas certezas, aunque estas sean razonablemente pocas. Entre tanto ajetreo político, en medio de tantas versiones que se desvanecen poco después de nacer, es conveniente repasar qué es cierto y qué no es cierto en los preparativos del próximo gobierno de Javier Milei. Una primera constatación refiere a Mauricio Macri y su supuesta influencia en la confección del gabinete del presidente electo. La confusión surgió a partir de la información de que dos exministros suyos, Luis Caputo y Patricia Bullrich, volverían a serlo en el gobierno de Milei. Caputo es un reputado economista que se desempeñó en el gobierno de Macri como ministro de Finanzas y presidente del Banco Central. Macri lo recordó con palabras amables en sus memorias sobre los años en la Casa de Gobierno; ahora, Macri y Caputo comparten las vacaciones en Cumelén, en La Angostura, donde ambos tienen sus casas de verano. Bullrich fue una eficaz ministra de Seguridad de Macri. Caputo podría ser el ministro de Economía de Milei, y Bullrich podría reinstalarse en Seguridad. Sin embargo, Macri nunca mencionó sus nombres ante Milei. “Yo nunca le dije a Milei quién debía ser ministro y quién no. Eso no sucedió. Sería una falta de respeto. En la última conversación que tuvimos, quedamos en hablar sobre las segundas líneas del gobierno, si el presidente electo necesitaba un consejo, porque todos esos lugares del Estado fueron colonizados por el kirchnerismo. Pero luego viajé a países árabes por la FIFA y por cuestiones personales. Así que ni de eso hemos hablado con Milei”, respondió Macri desde el exterior ante una puntual consulta de LA NACION. Caputo se relacionó con Milei a través de su sobrino, Santiago Caputo, el arquitecto de la campaña electoral del presidente electo. El Caputo economista está trabajando en las sombras con Milei desde hace varios meses. Milei sabe, además, que Patricia Bullrich fue la primera convencida de que Pro debía acompañar su candidatura luego de que Juntos por el Cambio perdiera la oportunidad de ingresar al balotaje. Ella tiene su propia relación con Milei. “También me fui estos días para no estar en el centro de las versiones, pero no pude evitar estarlo”, acotó Macri, ciertamente molesto por las versiones que le atribuyen un excesivo protagonismo político.

La designación de Mariano Cúneo Libarona como ministro de Justicia llevó tranquilidad a la Justicia. Probablemente fue una casualidad, pero en los mismos instantes en que Cúneo Libarona calificaba de “infame» el juicio político a los jueces de la Corte, espoleado por el kirchnerismo en la Cámara de Diputados, la presidenta de la Comisión de Juicio Político de ese cuerpo, la kirchnerista Ana Gaillard, convocaba a una reunión para el martes próximo. Está segura de que cuenta con una mayoría en esa comisión para firmar un dictamen acusatorio contra los jueces supremos. Son solo contorsiones para la tribuna; no existe ninguna posibilidad de que lleguen nunca a los dos tercios de los votos, mayoría requerida para la aprobación del juicio político en cada una de las cámaras del Congreso. Incluso, Cúneo Libarona se comprometió, en una reunión posterior con el máximo tribunal del país, a trabajar para terminar de una buena vez con ese macaneo del juicio político.
El ministro designado también le señaló a la Corte que la ley de ministerios (así lo subrayó) lo habilita como único interlocutor institucional con ese tribunal; es decir, anticipó que no existirán los famosos operadores judicales que siempre se movieron entre las covachas de la justicia, y por donde se deslizan los infaltables servicios de inteligencia. “Fue todo muy espontáneo. Es otro mundo”, se escuchó concluir a un juez de la Corte, que recordaba, sin decirlo, la reunión con el actual ministro de Justicia, Martín Soria, que fue a insultar a los jueces supremos no bien asumió. Cúneo Libarona, un abogado penalista que viene de una familia de abogados, algunos con extensa carrera judicial, les contó a los magistrados supremos que él considera que la mayoría de los actuales jueces penales de Comodoro Py son “los mejores de los últimos tiempos”. Una opinión muy parecida se le escuchó en conversaciones reservadas al presidente de la Corte, Horacio Rosatti, quien siempre acota que piensa de esa manera “viendo toda la película, no solo la foto”. Quiere decir que llega a esa conclusión luego de hacer comparaciones con los jueces de décadas pasadas. “Pero la actitud de un presidente de la Nación hacia la Justicia se advierte claramente ante el primer fallo adverso”, matizó un alto funcionario judicial. De todos modos, hubo otra buena noticia que recibió la Corte en las últimas horas: la exjueza Ana María Figueroa, muy cercana a Cristina Kirchner, pidió la jubilación. Figueroa cumplió la edad constitucional en agosto pasado. Cristina Kirchner intentó darle a tiempo un nuevo acuerdo, pero lo consiguió tardíamente, después de que la Corte consideró a Figueroa fuera de la Justicia. La exjueza insistió, no obstante, en que estaba en condiciones de seguir siendo jueza. La Corte hubiera tenido que opinar de nuevo sobre ella, pero las elecciones perdidas de mala manera por el kirchnerismo apuraron a Figueroa a reclamar la jubilación. Asunto terminado.

