Los puertos llevan tiempo buscando una forma más limpia de alimentar a los barcos mientras están parados. El problema es que adaptar un muelle con infraestructura eléctrica convencional puede llevar años, exigir grandes obras y depender de una red que muchas veces no da más de sí. Ahora, un consorcio liderado por la firma británica ELIRE Maritime asegura haber validado una solución pionera: una especie de “gasolinera marina” flotante de hidrógeno que puede dar electricidad a los buques sin necesidad de tocar la red terrestre.
Energía flotante
La propuesta se llama Hydrogen Power Hub y está formada por tres plataformas hexagonales flotantes que, juntas, ocupan unos 1.200 metros cuadrados. El sistema puede entregar hasta 5 MW de potencia continua y suministrar alrededor de 91 MWh de energía a la semana, suficiente para alimentar buques de tamaño medio mientras están atracados.
Las estimaciones del proyecto hablan de un ahorro de unas 47 toneladas de CO₂ por barco y semana.
La idea es sencilla pero potente: en lugar de obligar al puerto a hacer costosas ampliaciones eléctricas, la infraestructura energética se desplaza al agua. Allí combina hidrógeno, baterías, pilas de combustible y algo de energía solar para actuar como una gran batería flotante. Esto permitiría empezar a reducir emisiones sin esperar años a permisos, subestaciones y obras civiles.
El sistema usa pilas de combustible modulares de 1,3 MW que funcionan de forma continua para cargar una batería integrada de unos 45 MWh. Además, incorpora una instalación solar de hasta 146 kW. Cuando el barco llega al atraque, la plataforma puede liberar rápidamente esa energía acumulada y suministrarla directamente al buque.
El consejero delegado y fundador de ELIRE Maritime, Luke Jenkinson, resume así el objetivo: “Los puertos están bajo una presión creciente para descarbonizarse mientras afrontan grandes limitaciones de infraestructura”. Y añade que la plataforma ha validado un sistema “práctico, escalable y desplegable” capaz de llevar energía limpia justo donde se necesita.
Puertos más limpios
Una de las grandes ventajas de este modelo es que puede ayudar a reducir una de las fuentes de contaminación más invisibles de los puertos: los motores auxiliares de los barcos, que siguen funcionando mientras están atracados para mantener sus sistemas encendidos. Según el consorcio, la plataforma puede recortar las emisiones en atraque en torno a un 77% frente al uso de generadores diésel a bordo.
Las estimaciones del proyecto hablan de un ahorro de unas 47 toneladas de CO₂ por barco y semana, lo que equivaldría a unas 2.444 toneladas al año por buque, además de reducir óxidos de nitrógeno, óxidos de azufre y partículas contaminantes.
La plataforma necesita entre 7.500 y 8.000 kilos de hidrógeno por semana, con repostajes previstos aproximadamente dos veces por semana. Una de las apuestas más interesantes del sistema es su almacenamiento de hidrógeno a baja presión mediante materiales nanoporosos, algo que puede aportar ventajas de seguridad y logística frente a tanques de alta presión.
Todavía no es la opción más barata: ELIRE estima un coste de entre 0,25 y 0,50 libras por kWh, por encima de la electricidad convencional en puerto. Aun así, sus impulsores creen que la clave está en otro sitio: poder desplegarla rápido, moverla según cambien las rutas marítimas y evitar inversiones fijas que tarden años en llegar. Y ahí está la buena noticia: a veces innovar no consiste solo en contaminar menos, sino en encontrar una forma realista de empezar a hacerlo ya.
Fuente: Elire Maritime




