El proyecto fue presentado por Canelada y Cobos. La Comisión de Salud le dio dictamen tras escuchar a especialistas de la UNT y el Colegio de Farmacéuticos

Este lunes, la Comisión de Salud del Concejo Deliberante emitió dictamen para un proyecto que busca instrumentar un programa municipal para la correcta disposición final de medicamentos vencidos, de manera que se evite la contaminación que pueden causar. El proyecto, de autoría de los concejales José María Canelada y Gustavo Cobos, contó con la colaboración de especialistas del Colegio de Farmacéuticos y de la Facultad de Bioquímica, Química y Farmacia (FBQF) de la UNT, quienes participaron en la redacción y asistieron a la comisión.
Entre los especialistas consultados se encontraban Zunilda Arrébola, vicepresidenta del Colegio de Farmacéuticos; y tres funcionarios de la FBQF: Andrea Lorenzo, secretaria de Extensión; Ariel Marrades, subsecretario de Extensión; y Alejandra Moyano, miembro del Consejo de Extensión. «Nosotros venimos sosteniendo que es fundamental convocar a los que saben para legislar, en este caso a quienes vienen trabajando estos temas desde la academia y la comunidad científica. Con ellos venimos trabajando para dar respuesta al problema de los medicamentos vencidos», señaló Canelada tras la reunión. Por su parte, Cobos explicó que el objetivo es «que estos medicamentos sean recibidos en puntos determinados que garanticen que se van a descartar de forma segura».
«Hemos colaborado desde la Facultad y con el Colegio para que esta ordenanza tenga una redacción lo más completa posible. Lo más común es que estos medicamentos se descarten en el tacho de basura o bien por la bacha de la cocina o el inodoro. Esto último implica que esos compuestos terminan llegando a las aguas subterráneas. El problema es que los tratamientos de potabilización del agua tratan nada más que aspectos físico-químicos, pero no se evalúan los contaminantes químicos que producen estos medicamentos, que a su vez se van acumulando en el suelo y lo contaminan. Tampoco es una buena opción el cesto de residuos porque estos compuestos se filtran y afectan tanto el suelo como el aire. Esto genera un peligro para la salud pública», explicó Lorenzo.
Por último, Arrébola comentó que desde el Colegio se está trabajando en esta situación y que se buscará que cada farmacia se adhiera para funcionar como punto de recepción de medicamentos vencidos. «Además de la contaminación ambiental, hay otro peligro para las personas que se encuentran en situación de calle. Estos medicamentos no sólo provocan contaminación ambiental, sino que además son tóxicos para la salud», concluyó.


