La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, visitó Tucumán este miércoles en el marco de los festejos por el 209° aniversario de la Declaración de la Independencia. Su presencia cobró especial relevancia tras la sorpresiva ausencia del presidente Javier Milei, quien canceló su viaje debido a condiciones climáticas adversas.
La titular del Senado arribó cerca de las 13.30 a la capital tucumana y fue directamente a la Casa Histórica, epicentro de las celebraciones. En diálogo con la prensa, Villarruel evitó confrontaciones políticas y se mostró agradecida por participar de la fecha patria en Tucumán: “Vine muchas veces a esta provincia y no voy a dejar de hacerlo por ser vicepresidenta. Me siento en casa en Tucumán”, expresó.
Consultada por la cancelación del viaje de Milei y las tensiones con los gobernadores, prefirió no profundizar: “No quiero polemizar de ninguna manera. Quiero dar un mensaje federal, de respeto a los argentinos y a la patria”, señaló. También afirmó que su vínculo con el jefe de Estado es institucional: “Es el presidente de la Nación y lo respeto. Por mi parte, no hay un diálogo cortado”.
Críticas a los gobernadores
Aunque evitó referirse directamente a la ausencia de gobernadores en el acto, Villarruel deslizó críticas por los reclamos presupuestarios que estos mantienen con la Nación. “Están desbocados. Quieren destruir al Gobierno nacional”, apuntó en declaraciones posteriores.
Una visita que reafirma su agenda propia
Villarruel estuvo acompañada por la senadora tucumana Beatriz Ávila (Partido por la Justicia Social) y mantuvo un perfil sobrio y moderado durante su paso por la provincia. Su participación en la jornada patria refuerza la estrategia de marcar presencia institucional y sostener una agenda diferenciada de la del presidente, con quien mantiene desacuerdos públicos desde el inicio de la gestión.
La llegada de la vicepresidenta fue confirmada recién al mediodía, y sorprendió incluso al gobernador Osvaldo Jaldo, quien no había sido notificado oficialmente hasta horas antes del inicio de los actos. Pese a la incertidumbre inicial, su presencia fue leída como un gesto hacia Tucumán y un intento de fortalecer su figura dentro del escenario político nacional.



