El único punto de acuerdo fue el posible intercambio de 1.000 prisioneros de guerra por cada bando; Moscú exige la retirada ucraniana de territorios anexados y Kiev insiste en garantías de seguridad
Después de casi tres años sin diálogo directo, Ucrania y Rusia retomaron este jueves 16 de mayo las negociaciones de paz en Estambul, Turquía. La reunión, que duró una hora y 45 minutos, marcó el primer encuentro presencial entre ambas delegaciones desde 2022. Sin embargo, el resultado fue limitado: solo se avanzó en un posible intercambio de prisioneros, mientras los desacuerdos de fondo siguen intactos.
Rusia exige retirada ucraniana y reconocimiento de anexiones
La postura del Kremlin no varió: exige a Kiev la retirada de sus tropas de las regiones de Donetsk, Lugansk, Kherson y Zaporiyia, además del reconocimiento de la anexión de Crimea, efectuada en 2014. Estas condiciones fueron rechazadas de plano por la delegación ucraniana, que considera inaceptable ceder territorio soberano.
Rusia también insistió en que cualquier solución al conflicto debe incluir el rechazo definitivo a una eventual adhesión de Ucrania a la OTAN, el cese del envío de armas occidentales y la prohibición de grupos nacionalistas en suelo ucraniano. Como punto adicional, Moscú volvió a poner sobre la mesa la creación de una “administración transitoria” bajo supervisión de la ONU y reiteró que no reconoce la legitimidad del presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, cuyo mandato, según Putin, expiró en 2024.
Ucrania pide un alto el fuego y garantías internacionales
Desde el lado ucraniano, la postura fue clara: no habrá concesiones territoriales. El presidente Zelensky, que participó en reuniones previas en Ankara con su par turco Recep Tayyip Erdogan, pidió un alto el fuego incondicional de 30 días como paso inicial para cualquier diálogo, además de garantías internacionales de seguridad para evitar futuras agresiones rusas.
Una de las opciones en discusión es la presencia de una fuerza de seguridad occidental en suelo ucraniano, respaldada por la OTAN. Moscú ya rechazó de forma tajante esta posibilidad.
Zelensky también deslizó la posibilidad de «intercambios» territoriales relacionados con zonas cercanas a la región rusa de Kursk, aunque las tropas ucranianas fueron expulsadas de ese sector semanas atrás. Sin avances concretos, el presidente ucraniano reiteró que Crimea es parte innegociable del territorio nacional, tal como establece la Constitución de su país.
Intercambio de prisioneros: el único acuerdo
Pese a la tensión, ambas partes acordaron avanzar en un intercambio de 1.000 prisioneros de guerra por cada bando. El anuncio fue realizado por el ministro de Defensa ucraniano, Rustem Umérov, quien encabezó la delegación de su país junto a representantes del Ejército, los servicios de inteligencia, el canciller Andrii Sybiha y el jefe de gabinete presidencial, Andriy Yermak.
Del lado ruso, la negociación fue conducida por Vladimir Medinski, asesor del presidente Putin, acompañado por funcionarios del Ministerio de Defensa, del Ministerio de Exteriores y del Estado Mayor. La composición de la comitiva fue vista por Ucrania como una señal de desinterés político por parte del Kremlin, ya que no incluye figuras de alto rango con poder de decisión directa.
¿Un cara a cara entre Putin y Zelensky?
Durante la conferencia de prensa posterior al encuentro, Medinski afirmó haber recibido una propuesta ucraniana para concretar una cumbre entre los presidentes Vladimir Putin y Volodimir Zelensky. Aunque evitó confirmar si se avanzará en esa dirección, sostuvo que Rusia “tomó nota” de la solicitud y se declaró “satisfecho” con el tono general de la reunión.
La ONU celebró el regreso del diálogo directo entre ambas partes y expresó su esperanza de que el proceso desemboque en un alto el fuego completo. Sin embargo, no hay fecha confirmada para una nueva ronda de negociaciones, y los frentes de batalla siguen activos, con ataques recientes en zonas de Kherson ocupadas por Rusia.
Un punto de partida incierto
El regreso a la mesa de negociaciones es, al menos en lo formal, un gesto diplomático en medio de una guerra que no da tregua. Pero los posicionamientos siguen tan distantes como en 2022: Rusia busca consolidar lo que ya considera suyo; Ucrania resiste con apoyo occidental, sin intenciones de ceder soberanía.
Por ahora, el intercambio de prisioneros es el único gesto concreto en un proceso de paz que, aunque abierto, todavía no tiene rumbo claro.



