Los servicios de inteligencia estadounidenses sugirieron que la líder de la oposición venezolana tendría dificultades para dirigir el gobierno. Pero su relación con los funcionarios de Trump se había agriado desde hace meses.
Incluso antes de la veloz incursión estadounidense en la capital de Venezuela, el presidente Donald Trump había tomado una decisión crucial sobre lo que sucedería una vez que el líder del país, Nicolás Maduro, quedara fuera de juego.
Trump no apoyaría a María Corina Machado, la líder de la oposición que dirigió una exitosa campaña electoral contra Maduro en 2024 y quien tenía la mayor legitimidad popular para dirigir el país.
Entre bastidores, Trump llegó a su conclusión basándose en varios factores cruciales, incluida la información de inteligencia estadounidense que sugería que la oposición tendría problemas para dirigir el gobierno, y una relación agria entre Machado y altos funcionarios de Trump, según cinco personas con conocimiento de su toma de decisiones.
“Creo que sería muy difícil para ella ser la líder”, dijo Trump el fin de semana, después de que la misión terminara con Maduro bajo custodia estadounidense. “No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”.
En su lugar, Trump se decantó por la vicepresidenta de Maduro para que tomara el timón.
Para Machado, los comentarios de Trump fueron un golpe bajo, y supusieron una ruptura pública de Estados Unidos con una dirigente que había pasado más de un año intentando congraciarse con Trump, hasta el punto de que cuando Machado recibió el Premio Nobel de la Paz, que él codicia, se lo dedicó.
El presidente se había dejado convencer por los argumentos de altos funcionarios, entre ellos el secretario de Estado Marco Rubio, quien dijo que si Estados Unidos intentaba respaldar a la oposición, podría desestabilizar aún más el país y requerir una presencia militar más robusta en su interior. Un análisis de inteligencia clasificado de la CIA también reflejaba esa opinión, según una persona familiarizada con el documento.
Para Trump, lo importante en Venezuela es el petróleo, no promover la democracia.
Y aunque Machado ha hecho todo lo posible por complacer a Trump, en realidad su relación con la Casa Blanca llevaba meses deteriorándose. Altos funcionarios estadounidenses se habían sentido frustrados por sus valoraciones sobre la fortaleza de Maduro, pues consideraban que ella proporcionaba informes inexactos de que él estaba débil y al borde del colapso. También se mostraron escépticos sobre su capacidad para tomar el poder en Venezuela.
Los representantes de Machado no respondieron a las solicitudes de comentarios.
De hecho, ella había sido una fuente de fricción dentro del gobierno de Trump desde poco después de que él volviera al poder el pasado enero.
Poco antes de una visita a Caracas, en enero, Richard Grenell, enviado de Trump, se reunió con los representantes de Machado en el hotel Waldorf Astoria de Washington. Grenell les pidió que concertaran una reunión en persona con Machado en Caracas y les solicitó una lista de presos políticos que querían que fueran liberados.
Pero la reunión en persona nunca se produjo. Machado, a pesar de las promesas de la delegación estadounidense de que estaría protegida, se negó a reunirse con Grenell. En su lugar, se concertó una llamada telefónica durante su visita, según varias personas informadas de la llamada.
La llamada fue cordial. Pero con el tiempo, la relación se deterioró, según personas informadas sobre las interacciones. Machado y su equipo ignoraron la petición de una lista de presos políticos, por aparente deseo de evitar acusaciones de favoritismo o de dar a entender que su movimiento participa en las negociaciones.
Grenell presionó repetidamente a Machado para que expusiera su plan para apuntalar a su candidato sustituto, Edmundo González, en el cargo después de que se le impidiera presentarse. Se sintió frustrado cuando ella no expresó ninguna idea concreta sobre cómo poner en el poder al gobierno elegido democráticamente, según personas informadas de las conversaciones.





