Tenía 89 años y había sido diagnosticado con cáncer de esófago en abril de 2024. Pasó de la lucha armada a la presidencia de Uruguay y fue uno de los líderes más influyentes de América Latina.
José “Pepe” Mujica murió este lunes a los 89 años, tras luchar durante más de un año contra un cáncer de esófago que, como él mismo anunció en enero, se había expandido al hígado. El exguerrillero tupamaro, que se convirtió en presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, dejó una huella indeleble en la política latinoamericana con un estilo que combinó pragmatismo, convicciones ideológicas y una vida personal marcada por la austeridad.
La noticia fue confirmada por fuentes cercanas al Frente Amplio y por el actual presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, quien lo despidió con una frase breve pero contundente: “Te vamos a extrañar mucho, viejo querido”.
De la clandestinidad a la Presidencia
Nacido en Montevideo el 20 de mayo de 1935, Mujica transitó una vida intensa. En los años 60 se unió al Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una organización guerrillera de izquierda que protagonizó acciones armadas en un contexto regional convulsionado por dictaduras y represión. Fue detenido en varias ocasiones y pasó 14 años en prisión, buena parte de ellos en condiciones infrahumanas, hasta que fue liberado en 1985 tras la restauración democrática en Uruguay.
Ese mismo año, comenzó su segunda vida política: fundó el Movimiento de Participación Popular (MPP) y se integró al Frente Amplio. En los años 90 fue electo diputado y luego senador. En 2005, durante el primer gobierno progresista de Tabaré Vázquez, fue designado ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca. Desde allí fortaleció su perfil popular, llegando a su trabajo en una moto o en su famoso Volkswagen Beetle celeste.
En 2009 se impuso en las internas del Frente Amplio y ganó el balotaje frente a Luis Alberto Lacalle con el 54,6% de los votos. En su discurso de victoria marcó el tono de su presidencia: “Ni vencidos ni vencedores. Apenas elegimos un gobierno que los precisa a todos”.
Un gobierno con sello propio
Durante su mandato (2010–2015), Uruguay consolidó su perfil progresista en la región. Promovió leyes clave como la legalización del aborto, el matrimonio igualitario y la regulación del mercado del cannabis, medidas que lo pusieron en el centro del debate internacional.
La pobreza disminuyó de manera significativa y el desempleo se mantuvo en niveles históricamente bajos. Mujica, sin embargo, siempre destacó que los logros eran colectivos: “No soy un presidente pobre, soy un presidente sobrio”, solía decir, rechazando el lujo y donando buena parte de su salario.
Más allá de sus políticas, su imagen se convirtió en un símbolo. Su chacra en las afueras de Montevideo, su lenguaje llano, sus discursos con tono filosófico y su vida con Lucía Topolansky –compañera política y personal– lo consolidaron como una figura entrañable y admirada, incluso entre sus adversarios.
El adiós a la vida política
Tras dejar la presidencia, volvió al Senado y mantuvo su influencia dentro del Frente Amplio. En 2020, en plena pandemia, anunció su retiro definitivo del Parlamento: “En la vida hay un tiempo para llegar y un tiempo para irse”, dijo entonces, marcando el comienzo del retiro de la vida pública.
En abril de 2024, reveló que tenía un tumor en el esófago. “No quisiera irme, pero más me encanta la vida”, declaró, al explicar su decisión de abandonar toda actividad política. Meses después, confirmó que la enfermedad se había expandido sin posibilidad de tratamiento.
Un legado que trasciende las fronteras
Pepe Mujica fue una de las voces más lúcidas del progresismo latinoamericano. Fue crítico del consumo exacerbado, del poder por el poder mismo y de la falta de humildad en la dirigencia. Su discurso final en el Senado fue, para muchos, un testamento político: “El odio termina estupidizando porque nos hace perder objetividad… Triunfar en la vida no es ganar; es levantarse y volver a empezar”.
Murió como vivió: con serenidad, sin estridencias, dejando una marca profunda en la historia del Uruguay y de la región.



