Meta podría estar a punto de enterrar una de sus banderas más distintivas en el desarrollo de inteligencia artificial. Según una filtración del New York Times, la empresa que dirige Mark Zuckerberg estaría considerando abandonar el código abierto para su próximo modelo de IA, lo que implicaría un viraje total respecto a la estrategia que había sostenido hasta ahora con Llama.
El desempeño decepcionante de Llama 4, nombre interno Behemont, habría motivado una reestructuración interna en Meta. Las pruebas con el modelo fueron interrumpidas y el descontento entre los ejecutivos derivó en la creación de una nueva división: Superintelligence Labs, liderada por Alexandr Wang, ex CEO de Scale AI.
Wang, quien llegó con la misión de posicionar a Meta al nivel de OpenAI, Google DeepMind y Anthropic, estaría impulsando la idea de construir un modelo cerrado que pueda competir directamente con los líderes del mercado. Esto implicaría dar de baja el desarrollo de Llama 4 y abandonar, al menos temporalmente, la política de publicar sus modelos como código abierto.
¿Una contradicción con Zuckerberg?
Este giro contrasta con lo que Zuckerberg afirmaba hace apenas un año. En julio de 2024, defendía abiertamente el modelo abierto como el camino correcto, comparando el desarrollo de IA con la evolución de Linux frente a Unix. Incluso, aseguraba que la apertura de Llama 3 facilitaría su adopción global, gracias a su mejor relación costo-rendimiento y facilidad de adaptación.
Sin embargo, ese optimismo se diluyó en los hechos: Llama no logró masividad ni resultados competitivos. El CEO de Meta, según reveló The Wall Street Journal, llegó a considerar integrar modelos de OpenAI o Anthropic en sus productos. A esto se suma una agresiva política de contrataciones, con bonos millonarios para atraer talento de empresas rivales y acelerar su nuevo plan de desarrollo.
¿Adiós definitivo al código abierto?
Aunque no hay confirmación oficial, todo indica que Meta transita un cambio de rumbo. Si bien podría mantener versiones reducidas de sus modelos abiertos para investigación o pruebas, la apuesta fuerte estará centrada en una IA cerrada, más poderosa y con ambiciones comerciales.
Esto representaría no solo una ruptura con la filosofía que la empresa proclamaba hace poco, sino también un realineamiento con la estrategia dominante en el sector: mantener las mejores herramientas bajo llave, como ya hacen OpenAI (ChatGPT) y Google (Gemini).
La carrera por la superinteligencia entra en una nueva fase. Y Meta, que alguna vez prometió transparencia y colaboración, ahora parece dispuesta a cerrar el código para no quedarse atrás.



