Con emoción, gratitud y numerosos recuerdos compartidos, se realizó este jueves el encuentro «Memoria Agradecida», una propuesta conmemorativa organizada al cumplirse diez años del XI Congreso Eucarístico Nacional, acontecimiento que reunió a miles de personas en Tucumán en 2016 bajo el lema «Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos».

La jornada convocó al Obispo de Tucumán, Monseñor Carlos Sánchez: a el Secretario General de la UNSTA, Luigi Pisoni; a miembros del Consejo Superior; al P. Marcelo Barrionuevo, ex Secretario del Congreso Eucarístico Nacional; y a referentes y trabajadores de las distintas comisiones que hicieron posible aquel histórico encuentro eclesial.
Uno de los momentos más significativos fue la intervención del padre Marcelo Barrionuevo, quien compartió anécdotas, desafíos y experiencias vividas durante la preparación y realización del evento. Su testimonio permitió revivir el espíritu de servicio, compromiso y trabajo conjunto que caracterizó la organización de aquella gran manifestación de fe.
Durante el acto también se entregaron certificados de reconocimiento a los referentes de las distintas comisiones que colaboraron en la concreción del Congreso. Asimismo, Mons. Carlos Sánchez, realizó un especial reconocimiento al padre Marcelo Barrionuevo por su dedicación y liderazgo en la coordinación general del evento que marcó la vida pastoral de la arquidiócesis.

Los presentes pudieron además disfrutar de la proyección de un video resumen que recorrió los principales momentos del Congreso, despertando emociones, recuerdos y expresiones de gratitud entre quienes participaron de aquella experiencia.
Finalizado el acto protocolar, los asistentes compartieron un coffee break y recorrieron la muestra fotográfica «Memorias de Fe», instalada en las galerías de la institución anfitriona. La exposición reunió imágenes emblemáticas que reflejan la dimensión espiritual, pastoral y humana de aquellos días que congregaron a miles de peregrinos en Tucumán.
La jornada se desarrolló en un clima de alegría, fraternidad y profunda fe, permitiendo reencontrarse con quienes formaron parte de una de las expresiones religiosas más importantes de la historia reciente de Tucumán. A diez años de aquel acontecimiento, la memoria agradecida volvió a reunir historias, rostros y testimonios que siguen dando fruto en la vida de la Iglesia tucumana.



