Por Alfredo Aydar. Para La Proclama’.
En un contexto de crisis y alarma social por las recientes inundaciones que azotaron Tucumán, se vuelve imperativo establecer un organismo anticorrupción independiente que permita investigar a fondo la presunta malversación de fondos públicos. Se debe auditar e investigar principalmente los fondos destinados a la prevención de estas catástrofes.
La falta de transparencia en la utilización de los recursos del plan «Pre Lluvia» y otros financiamientos para trabajos hídricos, genera un profundo malestar en la ciudadanía, que exige transparencia y rendición de cuentas en la gestión de los fondos públicos.
Las inundaciones no solo han dejado a su paso daños materiales significativos, sino también la incertidumbre sobre el manejo de los recursos públicos.
Resulta prioritario conocer si se han reportado irregularidades en la ejecución de obras que, se suponía, estaban destinadas a mitigar los efectos de las lluvias. Se deben investigar los montos asignados a cada obra, las empresas adjudicatarias y los costos reales que se han gastado.
La falta de información concreta y accesible solo alimenta las dudas sobre si los fondos se han utilizado de manera adecuada y si efectivamente se han realizado las obras necesarias para proteger a la comunidad.
Particularmente preocupante es la situación relacionada con el Enohsa (Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento), que fue disuelto por el gobierno de Javier Milei. Esta decisión ha dejado un vacío en la supervisión y ejecución de obras hídricas fundamentales en un momento en que Tucumán enfrenta desafíos climáticos severos.
El ente de gestión ENOHSA anunció muchas obras en tiempos que Geronimo Vargas Aignasse estaba a cargo del Organismo Nacional, aunque lamentablemente resulta imposible acceder a la información de cuáles obras se gestionaron y realmente se hicieron en dicha gestión.
Estamos convencidos que la falta de acceso a la información del destino y finalidad de recursos públicos, es un caldo de cultivo para la corrupción. La falta de un ente de gestión efectivo debería ser un llamado de atención para los responsables de la gestión pública, que deben garantizar que no se repitan las fallas del pasado.
La creación de un Organismo Anticorrupción independiente sería un paso crucial hacia la transparencia y la confianza pública.
Este nuevo ente debería contar con autonomía para investigar, auditar y sancionar cualquier irregularidad. La ciudadanía merece conocer el paradero de los fondos asignados, las razones por las cuales las obras no se llevaron a cabo (o se hicieron de forma inadecuada) y quiénes son los responsables. Solo así se podrá restaurar la confianza en las instituciones y garantizar un uso responsable de los recursos.
En medio de esta crisis, la exigencia de un Organismo Anticorrupción se hace aún más urgente. La corrupción no solo erosiona la base de la democracia, sino que también pone en riesgo la vida y el bienestar de los ciudadanos. Es hora de que los gobiernos de Tucumán y el país en su totalidad asuman la responsabilidad de proteger a sus ciudadanos, garantizando que los fondos públicos se utilicen de manera efectiva y honesta.
La lucha contra la corrupción no debe ser un mero eslogan político; debe ser una acción concreta, y los tucumanos merecen respuestas claras y transparentes.
Tenemos 20 años de oscuridad y falta de datos, doce años de José Alperovich y ocho años de Juan Manzur, donde se aburrieron de anunciar obras de infraestructura y de pedir recursos nacionales para prevenir inundaciones, nadie sabe con exactitud la cantidad de dinero y el destino de los mismos.
Alfredo Aydar
Abogado




