Los líderes de los 27 países miembros de la Unión Europea ratificaron este jueves en Bruselas su compromiso con el nuevo objetivo militar fijado por la OTAN: destinar el 5% del Producto Interno Bruto al gasto en defensa antes de 2035. La decisión marca un giro clave en la política comunitaria y refleja la presión internacional ante un escenario de creciente tensión global.
La cumbre en la capital belga se celebró apenas un día después de la reunión en La Haya, donde los 32 países que integran la Alianza Atlántica respaldaron por unanimidad el nuevo umbral del 5%, abandonando así el objetivo anterior del 2% del PBI. El cambio, según se explicó, responde a la necesidad de “una mayor autonomía estratégica” frente a las amenazas geopolíticas actuales, con Rusia como principal foco de preocupación.
Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE pidieron a la Comisión Europea que elabore una hoja de ruta clara para alcanzar la meta, con evaluaciones periódicas del avance. La primera revisión se realizará en octubre, durante el próximo Consejo Europeo.
Instrumentos y tensiones internas
El acuerdo prevé el uso de herramientas específicas como la “cláusula de escape” y mecanismos de préstamos para reforzar las capacidades militares, así como una mejor coordinación entre países miembros.
En el texto final también se remarca que el apoyo a Ucrania será contabilizado como parte del gasto en defensa. “Un ataque a uno es un ataque a todos”, reafirmaron los Estados en alusión al artículo 5 del tratado de la OTAN, subrayando la unidad frente a Moscú.
Sin embargo, no todos los socios comparten el mismo entusiasmo. El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ratificó que España mantendrá su contribución en torno al 2,1% del PBI, cifra que, según él, basta para cumplir con los compromisos asumidos con la Alianza Atlántica.
Trump celebra, pero lanza advertencias
Desde Washington, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, celebró el acuerdo como “un tremendo éxito” y aprovechó para atribuirse el mérito de haber presionado durante años para que los aliados aumenten su gasto militar. No obstante, advirtió que tomará represalias comerciales contra aquellos países que no cumplan, en clara referencia a España. “Les haré pagar el doble”, declaró.
Un rearme en marcha
La UE insiste en que este proceso de rearme colectivo no implica únicamente gastar más, sino invertir mejor y de forma conjunta, optimizando recursos para obtener mayores capacidades estratégicas.
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, también se pronunció tras la cumbre: “Seguiremos apoyando a Ucrania en su camino irreversible hacia la membresía”, dijo, reafirmando el eje atlántico frente al conflicto con Rusia.
Con este nuevo consenso, Europa inicia una etapa de profundización en su política de seguridad y defensa, con objetivos ambiciosos y un contexto internacional que no da tregua.



