La euforia del vestuario argentino después de eliminar a Inglaterra en la semifinal del Mundial tuvo una consecuencia inesperada. La FIFA abrió un expediente disciplinario contra la Asociación del Fútbol Argentino por la exhibición de una bandera con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» en el estadio de Atlanta, un mensaje que el organismo internacional considera ajeno a la competencia y contrario a sus regulaciones sobre el uso político de los eventos deportivos.

La investigación se encuadra en el artículo 13 del Código Disciplinario de la FIFA, que prohíbe servirse de un evento deportivo para realizar manifestaciones de carácter político, religioso o ideológico. Para la FIFA, el mensaje exhibido por jugadores o miembros de la delegación argentina tras la clasificación a la final no tiene lugar dentro de los límites de una Copa del Mundo, independientemente del contenido o el contexto histórico que lo rodea.

La noticia generó una ola de reacciones en las redes sociales, con miles de argentinos expresando su desacuerdo con la decisión del organismo. La postura oficial de la AFA todavía no fue comunicada, aunque desde el entorno de la federación se espera que el caso sea tratado con cautela diplomática. El expediente abierto podría derivar en una sanción económica o en una advertencia formal, aunque por ahora la investigación está en su etapa inicial. Una bandera, un partido contra Inglaterra y un debate que excede ampliamente lo deportivo.


