Por Enesto Castellote para La Proclama.
Asesor Político.

La llegada al gobierno de Javier Milei engloba en sí mismo una serie de particularidades, quizás, tiempo mediante, sean objeto de estudio en la ciencia política.
La resiliencia, incluso flexibilidad, que se vio en los acuerdos políticos posteriores a la primera vuelta electoral del 22 de Octubre, dejan perplejos a cualquier dirigente que lleve años en estas lides.
Javier Milei fue el garante final de una coalición que llegó al balotaje sin un sólo papel firmado, sino el mero «empeño de la palabra» como se enorgullecían nuestros abuelos.
Mauricio Macri y Patricia Bullrich acordaron en tiempo récord con el libertario, a sabiendas que Juntos por el Cambio ya estaba fenecido, y que era una trampa seguir escuchando las advertencias de las «palomas».
El libertario traía desde las PASO el mismo 30% que sorprendía por su rigidez numérica, y nacía así el próximo misterio: ¿Soportaría ese núcleo duro mileista, la apertura de su líder hacia el fundador del PRO y Juntos por el Cambio? Y del otro lado, ese votante de centro, que arropó a Patricia Bullrich ese fatídico 22 de Octubre, ¿Aceptaría votar al candidato que ofendió a la propia Patricia e incluso a miles de dirigentes y adeptos?.
Evidentemente el espanto de un nuevo gobierno kirchnerista ensambló milagros casi imposibles en política. Javier Milei resultó así el cuarto presidente más votado de la historia en porcentajes y el único que pudo reunir 14 millones y medio de votos.
Una legitimidad sin precedentes
Ahora viene la dura cara de la verdad. Esa columna vertebral que se llama Responsabilidad Fiscal, soñada por el presidente electo como el sello de su legado, será también causa de muchos dolores de cabeza por venir.
Una base monetaria descontrolada y depreciándose hora tras hora, la tormenta perfecta de las famosas Leliqs, el cepo al dólar igualmente atrasado y el riesgo social de detonar una necesaria devaluación, imposible menor al 30%, constituye el primer tramo del tren fantasma que deberá recorrer el libertario.
El rompecabezas más difícil estará en el Congreso
Donde el kirchnerismo, per sé, conserva la primera minoría en ambas cámaras. Por eso ya se activaron estrategias comandadas por el propio Macri para anudar «mayorías de contingencia» que les permita arrebatarle al kirchnerismo las comisiones esenciales para la gobernabilidad.
Nada es imposible. Pero serán premios alcanzables luego de mucho sacrificio y trabajo de parto.
Es esperable que para esta Argentina, subsumida en sufrimiento desde hace varios años, la inexperiencia política se Milei se constituya en una fortaleza, y no en una debilidad.
Su cambio de postura, carácter y disposición al diálogo en las últimas 48 horas, dan muestra cabal, de que no estamos ante un improvisado.

