El grupo Compromiso Amistad Social (COAS) de la provincia de Tucumán, llegó al final de este año con un importante trabajo en equipo, que tiene como finalidad que la sociedad busque puntos de encuentro; “no poner tanto el acento en aquello que nos divide, sino buscar esas cuestiones que nos vinculan, que nos necesitan unidos, que nos necesitan trabajando codo a codo” dijo Roberto Rotta Di Caro, integrante del equipo.
Concretamente, COAS busca vincular la ecología, el reciclado y el cuidado del planeta como un sueño común de distintos sectores de la sociedad. Principalmente los socios, quienes son personas en situación de indigencia (cartoneros), y vecinos que tienen capacidad de consumo y generan material post consumo que tiene valor.
Los problemas sociales y ambientales de este proyecto se abordan desde la carta encíclica del Papa Francisco Laudato Si, que llama a entender que el problema ambiental es un problema socioambiental. “Y pensando en esta época particular en donde la política está en el centro de la vida cotidiana es que el grupo invitó a funcionarios de diferentes extractos políticos a formar parte de esta apuesta ecológica, para que cada uno, desde su lugar aporten para alcanzar ese punto de encuentro que todos necesitamos”, dijo Rotta Di Caro.
Los encuentros se vinieron dando en el Arzobispado de Tucumán, acompañados por Monseñor José María Rossi; pero el último fue en el Barrio Modelo, allí se reunieron todos los actores protagonistas de la comunidad. “Estuvieron presente: la escuela, el colegio, el club, la iglesia, los vecinos, el comercio y el reciclador. “Con el fin de hablar de la ecología integral”, explico Roberto Rotta Di Caro. Y Agregó que el grupo de dirigentes políticos pudo conocer en el lugar dónde se desarrolla la actividad y escuchó a las personas involucradas.
Se pudo interiorizarse más sobre el proyecto y se plasmó lo que cada uno está dispuesto a aportar a este sueño en común para construir amistad social entre todos los sectores de la comunidad. Quedó explicito cómo articular, para el año que viene, las necesidades prácticas y metodológicas para hacer efectiva la participación plural para cuidar, “la casa común”.

