La euforia del Mundial 2026 apenas terminó de apagarse y el fútbol global ya enfrenta su crisis más profunda en décadas. La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) y la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol Asociación (CONCACAF) se rebelaron contra la FIFA y su presidente Gianni Infantino, rechazando de plano el proyecto que podría cambiar para siempre la manera en que se gobierna el fútbol mundial.
El detonante es el programa denominado “FIFA Forward Enterprise”, una propuesta impulsada por Infantino que busca crear una empresa privada encargada de administrar los negocios y eventos de la FIFA, entre ellos la Copa del Mundo, el Mundial de Clubes y otros torneos del organismo. La idea implica dar entrada a inversores privados en la gestión de las competiciones más importantes del planeta, algo que las confederaciones rebeldes consideran una amenaza directa a la independencia del fútbol como institución.
La UEFA fue la primera en dar el portazo. En un comunicado contundente, el organismo que preside Aleksander Ceferin afirmó que mientras se mantengan los planes de Infantino de incorporar capital privado al Mundial, Europa no participará en los torneos del máximo organismo internacional del fútbol. Una amenaza de boicot que, de concretarse, vaciaría de sentido cualquier Copa del Mundo futura.
La CONCACAF no tardó en sumarse. Reunida de manera extraordinaria, la confederación que agrupa a 41 asociaciones de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe rechazó la propuesta por unanimidad y publicó un comunicado que no dejó margen para la interpretación: “Concacaf se reafirma en que el futuro del fútbol, y su principal activo, debe permanecer en manos de la familia del fútbol.” Palabras que apuntan directamente a Infantino y su visión de un fútbol cada vez más cercano al modelo de negocios privado.
El panorama de cara al futuro es incierto. Si la FIFA avanza con la FIFA Forward Enterprise sin el respaldo de las confederaciones más poderosas, el organismo quedaría aislado de una parte fundamental del fútbol mundial. La pelota, por ahora, está del lado de Infantino.


