El organismo internacional advirtió sobre los riesgos económicos en la región y reclamó el cumplimiento de los planes de consolidación fiscal para enfrentar la incertidumbre global.
El Fondo Monetario Internacional volvió a señalar a América Latina como una región vulnerable frente al nuevo contexto económico internacional. En la presentación del Monitor Fiscal, durante las reuniones de primavera del organismo, la subdirectora del Departamento de Asuntos Fiscales, Era Dabla-Norris, planteó la necesidad urgente de aplicar mayor disciplina fiscal en los países latinoamericanos.
“La rigidez del gasto es un problema estructural. Pensiones, salarios y transferencias absorben buena parte del presupuesto y dejan escaso margen de maniobra”, advirtió la funcionaria. A eso se suma una presión creciente para aumentar el gasto en servicios sociales, infraestructura y políticas vinculadas al cambio climático.
Un llamado a cumplir los compromisos
El FMI recordó que, tras la pandemia, varios gobiernos de la región presentaron planes fiscales ambiciosos, pero la ejecución quedó rezagada. El aumento sostenido del gasto erosionó los ingresos fiscales y provocó un repunte en los niveles de endeudamiento.
“El desafío es que nos encontramos en un mundo más incierto. Por eso es crucial implementar los planes de consolidación fiscal dentro de marcos creíbles y sostenibles a mediano plazo”, expresó Dabla-Norris. En ese sentido, instó a los países a respetar sus propias reglas fiscales y a priorizar el gasto con eficiencia.
Tres riesgos clave para los emergentes
Además de los desequilibrios internos, el informe del FMI identificó tres factores externos que complican el panorama para los países emergentes:
- Mayor incertidumbre geoeconómica: los conflictos comerciales y políticos podrían aumentar la deuda en hasta 6% del PBI.
- Volatilidad financiera en Estados Unidos: una suba de 100 puntos en los bonos del Tesoro norteamericano impacta directamente en el costo de financiamiento de los países emergentes.
- Niveles elevados de deuda: los intereses consumen cada vez más recursos, lo que limita el margen para políticas públicas expansivas.
Ajustes graduales y reformas de fondo
Como conclusión, el FMI propuso un enfoque progresivo pero firme. «Se requiere un ajuste fiscal gradual, dentro de un marco creíble. Hay que ampliar la base impositiva, eliminar subsidios distorsivos y repensar el gasto», indicó Dabla-Norris.
El organismo subrayó que una estrategia fiscal efectiva debe ir acompañada de políticas que impulsen el crecimiento económico. “Sólo así se podrán aliviar las tensiones fiscales sin comprometer la estabilidad social”, remarcó.



