El Concejo Deliberante de San Miguel de Tucumán avanzó en la implementación del Sistema de Alerta Temprana de Tormentas (SIATT), una herramienta que busca anticiparse a los fenómenos climáticos y ordenar la respuesta estatal. La iniciativa fue impulsada por el concejal Carlos Ale, quien planteó la necesidad de dejar atrás la lógica reactiva que, según sostuvo, marcó la gestión municipal en los últimos años.
La aprobación se dio en un contexto de reiterados cuestionamientos por la falta de respuestas eficaces ante cada temporal, con escenas que se repiten: calles anegadas, vecinos afectados y operativos que llegan cuando el daño ya está hecho. “Se trata de pasar de la reacción tardía a la prevención real”, resumió Ale, al defender el proyecto.
El edil fue más allá y apuntó contra lo que definió como una falla estructural en la gestión: “El Estado no puede enterarse de una tormenta cuando ya hay familias en peligro. Eso no es gestión, es improvisación”. En ese sentido, el SIATT propone un cambio de paradigma: detectar eventos climáticos con antelación, emitir alertas en tiempo real y coordinar acciones antes de que la emergencia escale.
Durante el debate, también quedó expuesto un malestar creciente dentro del cuerpo legislativo frente a la persistencia de problemas que, lejos de resolverse, se profundizan con cada lluvia. “Durante años vimos el mismo escenario: lluvia, caos y un municipio corriendo detrás de los hechos. Hoy estamos diciendo basta. Le damos a la gestión una herramienta concreta. Ahora no hay excusas”, enfatizó.
Para Ale, el eje de la discusión no pasa por los fenómenos climáticos en sí, sino por la capacidad de respuesta del Estado. “El problema no es la lluvia. El problema es la falta de previsión, de planificación y de decisión política. Y eso tiene responsables”, remarcó.
Con la aprobación del SIATT, el Concejo no solo incorpora un instrumento técnico, sino que también envía una señal política: en una ciudad atravesada por emergencias recurrentes, la prevención deja de ser un discurso para convertirse en una obligación. Los vecinos, mientras tanto, esperan que esta vez el cambio se traduzca en hechos concretos.



