Por Lic. Mariela Reche. Para la Proclama.

Cada 7 de junio, quienes abrazamos el periodismo recibimos saludos que suelen repetir una frase conocida: «Feliz día a quienes comparten el mejor oficio del mundo». La expresión, inmortalizada por Gabriel García Márquez, sigue vigente y despierta una pregunta que vale la pena hacernos: ¿el periodismo es un oficio o una profesión?
La respuesta quizás, desde mi mirada, sea que es ambas cosas:
Es un oficio porque se aprende en el ejercicio cotidiano de escuchar, observar, preguntar, verificar y narrar la realidad. Ninguna universidad puede reemplazar la experiencia de una cobertura, la sensibilidad para comprender una historia humana o la responsabilidad de informar en momentos difíciles.
Pero también es una profesión. Detrás de una noticia hay conocimientos, metodologías, principios éticos, marcos legales y una formación que permite comprender la complejidad de los hechos y comunicar con rigor. En tiempos de sobreinformación, noticias falsas y discursos de odio; de censuras y autocensuras, la formación profesional se vuelve más necesaria que nunca.
Como docente universitaria, no puedo dejar de defender el valor de la formación académica en tiempos donde la comunicación parece medir su éxito únicamente por la cantidad de seguidores, la exposición o la capacidad de generar impacto inmediato. Celebro que hoy existan más voces y más espacios para expresarse; sin embargo, sigo creyendo que el estudio, la reflexión crítica, la ética y la capacitación continua constituyen un aporte irremplazable para el ejercicio del periodismo y la comunicación.
Una sociedad democrática necesita comunicadores comprometidos con la verdad, capaces de interpretar contextos complejos y de asumir la enorme responsabilidad que implica informar. Por eso, lejos de perder vigencia, la formación profesional se vuelve hoy más necesaria que nunca.
Sin embargo, más allá de la discusión académica, hay una pregunta más profunda: ¿para qué hacemos periodismo?
Desde La Proclama sostenemos que el periodismo no puede limitarse a describir conflictos, amplificar enfrentamientos o contabilizar problemas políticos. Informar es una responsabilidad social que exige mirar la realidad completa, con sus luces y sus sombras.
Creemos en un periodismo que denuncie las injusticias, pero que también visibilice las soluciones. Que señale las dificultades, pero que no renuncie a la esperanza. Que informe con firmeza, pero sin perder la humanidad.
En una sociedad atravesada por la desconfianza, la fragmentación y el desencanto, el periodismo tiene el desafío de recuperar su credibilidad a través de la verdad, la ética y el servicio al bien común. No para construir relatos ingenuos, sino para ayudar a comprender que siempre existen personas, instituciones y comunidades trabajando para transformar la realidad.
Esa misma convicción inspira también el trabajo de nuestra Fundación, naciendo con el propósito de promover una comunicación basada en valores, respeto, responsabilidad y compromiso ciudadano. Entendemos que las prácticas comunicativas no son neutrales: construyen cultura, fortalecen vínculos o los deterioran, generan confianza o profundizan divisiones.
Por eso apostamos a una comunicación que ponga en el centro la dignidad humana en todas sus formas, incluso la económica; el diálogo y la búsqueda del encuentro. Una comunicación capaz de tender puentes donde otros levantan muros.
En este Día del Periodista queremos reconocer a quienes ejercen esta tarea con honestidad, vocación de servicio y compromiso con la verdad. A quienes, desde grandes medios, pequeños portales, radios comunitarias, espacios digitales o proyectos independientes, siguen creyendo que informar es una forma de servir.
Porque el periodismo será oficio, profesión o ambas cosas. Pero, sobre todo, debe ser una vocación de amor y esperanza al servicio de la sociedad. Y cuando esa vocación se ejerce con ética, responsabilidad y esperanza, la comunicación deja de ser solamente una herramienta para convertirse en una verdadera fuerza transformadora.
¡Feliz Día del Periodista!. Dios los bendiga.
Lic. Mariela Reche
Periodista y Docente
Directora Periodística del diario La Proclama
Impulsora de la Fundación La Proclama, para la Comunicación con Valores



