Hoy se cumplen diez años desde que, el 13 de marzo de 2013, el mundo en general y los argentinos en particular, contemplaron cómo Jorge Mario Bergoglio se convertía en el “Papa Francisco”, consagrándose como el máximo líder espiritual de la Iglesia Católica. Esto tras la renuncia presentada por el expapa Benedicto XVI y un proceso de selección que duró más de un día y en el cual participaron 115 cardenales.
Probablemente, la imagen de aquel humo blanco sobresaliendo tras un extenso tiempo de incertidumbre, se mantiene fresca en la memoria colectiva. Como manifestó el sumo pontífice, “parece que fue ayer” cuando observábamos al Santo Padre número 266 saludar al pueblo en la Plaza de San Pedro. Mismo sitio en que se encontró en soledad siete años después, atravesando la pandemia y transmitiendo un mensaje esperanzador a la sociedad.
No se desarrollaron festejos especiales por el Aniversario. Únicamente se celebró una misa, dirigida por el mismo Papa, sobre la cual no se difundieron fotografías, textos de la homilía, ni contenido de ningún tipo. Solo se sabe que el exarzobispo de Buenos Aires pidió a sus principales colaboradores que nunca cesaran con sus consejos y que permanecieran animados por “compasión, misericordia y ternura”.
Aunque, como novedad de carácter histórico y con motivo de esta fecha, los medios vaticanos llevaron a cabo el primer podcast realizado por un pontífice. El proyecto se denomina “Popecast” y estuvo a cargo de Salvatore Cernuzio, un periodista italiano perteneciente a Vatican News. El Santo Padre lo recibió el pasado viernes en Santa Marta y confesó no saber muy bien qué era un “podcast”.
El Papa Francisco contó que uno de los mejores recuerdos que tiene de estos diez años fue “el encuentro en la Plaza de San Pedro con los ancianos” en 2014. Aunque, en contrapartida, le resultó muy duro ver tantas imágenes de jóvenes fallecidos por diversos conflictos bélicos.
En relación con esto último, agregó que “no pensaba ser el Papa de la tercera guerra mundial”, sino que los trágicos sucesos en Siria durante 2014 eran algo singular. “Pero luego estuvo Yemen, vi la tragedia de los rohingya en Myanmar y vi que había una guerra mundial. Y atrás está la industria de las armas. Esto es diabólico”, continuó.
Cuando se le consultó sobre qué le gustaría a modo de regalo por el Aniversario, respondió que “paz”: “Se necesita la paz”. También manifestó que sus tres deseos para el futuro de la humanidad serían “fraternidad, llanto y risa”. “Fraternidad porque somos todos hermanos, hay que recomponerla. Además, hay que aprender a no tener miedo de llorar y sonreír. Una persona que no sabe llorar y reír no tiene los pies sobre la tierra. Si se le ha olvidado, es que algo no funciona”.
“Gracias por haberme acompañado con vuestras oraciones. Por favor, continuad haciéndolo”, concluyó.

