A un día de que la Corte Suprema confirmara su condena en la causa Vialidad, la ex presidenta saludó a militantes desde el balcón de su casa y solicitó la prisión domiciliaria sin control electrónico.
En una escena cargada de tensión política y simbología, Cristina Fernández de Kirchner reapareció este miércoles públicamente desde el balcón de su casa en el barrio porteño de Constitución. Lo hizo tras el fallo de la Corte Suprema que ratificó su condena a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos en el marco de la causa Vialidad.
La ex mandataria saludó brevemente a un grupo de militantes que se mantienen apostados frente a su domicilio desde el martes, cuando se conoció la resolución judicial. Visiblemente conmovida, agradeció las muestras de apoyo en medio de un escenario judicial que volvió a colocarla en el centro del debate público.
Pedido de prisión domiciliaria sin tobillera
Paralelamente a su aparición, Cristina Kirchner presentó un pedido formal ante la Justicia para cumplir la pena en su domicilio. En el escrito, su defensa solicitó que no se le imponga el uso de una tobillera electrónica, medida habitual en los casos de prisión domiciliaria, argumentando que no existe riesgo de fuga ni posibilidad de entorpecer la investigación, ya que la condena ya fue confirmada.
Una causa emblemática
La causa Vialidad, iniciada en 2016, investigó presuntas irregularidades en la asignación de obras públicas en Santa Cruz durante los gobiernos kirchneristas, con el empresario Lázaro Báez como principal contratista beneficiado. El fallo que ahora quedó firme, dictado originalmente en diciembre de 2022 por el Tribunal Oral Federal N° 2, representa la primera condena penal contra una ex presidenta en democracia.
Cristina Fernández siempre sostuvo que se trata de una persecución judicial motivada políticamente, y ha denunciado públicamente la existencia de un “partido judicial” operando en sintonía con sectores del poder económico y mediático.
Un escenario abierto
La confirmación de la condena y el nuevo pedido de prisión domiciliaria reavivan la discusión sobre los límites entre Justicia y política, así como sobre los derechos de los ex funcionarios condenados. Mientras tanto, el futuro inmediato de la ex presidenta queda ahora en manos del Tribunal Oral, que deberá resolver si acepta o no el cumplimiento de la pena bajo las condiciones propuestas por su defensa.
El clima en la militancia kirchnerista es de fuerte movilización, y no se descartan nuevas manifestaciones en apoyo a la ex mandataria en los próximos días. La tensión entre el oficialismo y el Poder Judicial vuelve a escalar, con el calendario electoral y el desgaste institucional de fondo.



