El juez federal Daniel Rafecas autorizó avanzar con el primer juicio oral en ausencia de la historia del país. Será contra diez imputados por planificar el atentado a la AMIA. La medida fue posible tras la reforma legal que impulsó el Gobierno nacional este año.
Por primera vez en la historia judicial argentina, se realizará un juicio en ausencia. La decisión fue tomada este martes por el juez federal Daniel Rafecas, quien resolvió aceptar el pedido de la Unidad Fiscal AMIA (UFI AMIA) para que diez ciudadanos iraníes y libaneses, acusados de haber planificado el atentado a la sede de la AMIA en 1994, sean juzgados pese a no estar presentes en el país.
Los imputados —Alí Fallahijan, Alí Akbar Velayati, Mohsen Rezai, Ahmad Vahidi, Hadi Soleimanpour, Mohsen Rabbani, Ahmad Reza Asghari, Salman Raouf Salman, Abdallah Salman y Hussein Mounir Mouzannar— están prófugos desde hace casi dos décadas. Todos tienen pedido de captura internacional y alerta roja de Interpol desde 2006, pero nunca fueron arrestados. Algunos de ellos ocupaban y aún ocupan cargos de alto rango en el gobierno de Irán, país que no extradita a sus ciudadanos.
Una reforma legal histórica
La decisión judicial se fundamenta en la reciente reforma del Código Procesal Penal aprobada por el Congreso Nacional, que habilita el juicio en ausencia para casos de terrorismo, crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad, en los que los acusados hayan evadido el proceso penal durante al menos cuatro meses. La iniciativa fue impulsada por el Gobierno de Javier Milei.
Según esa normativa, los imputados pueden presentarse voluntariamente en cualquier momento del proceso y solicitar un nuevo juicio.
Argumentos y objeciones
En su resolución de 148 páginas, Rafecas justificó el uso de esta herramienta como un medio excepcional para garantizar justicia. “La ausencia voluntaria del imputado no solo vulnera su propio derecho de defensa, sino también lesiona el derecho de las víctimas a obtener justicia y el interés de la sociedad en la resolución del conflicto generado por el delito”, sostuvo.
Sin embargo, el fallo aún puede ser apelado: las partes tienen tres días hábiles para recurrir la medida, que deberá ser revisada por la Cámara Federal. Algunas querellas, como la Asociación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA), Memoria Activa y la Asociación 18J, así como la defensa oficial, manifestaron su rechazo. Argumentaron que aún existen pruebas pendientes de ser analizadas, como archivos de inteligencia desclasificados, y cuestionaron la validez de avanzar sin un expediente completamente robusto.
En contraste, la AMIA y la DAIA apoyaron el avance del juicio, al igual que los familiares de varias víctimas.
Un paso hacia la verdad pendiente
Rafecas citó antecedentes internacionales, como el juicio de Núremberg, y remarcó que esta decisión no elimina las garantías del debido proceso: “Si no hay debate, se pierde la oportunidad de conocer y esclarecer. Y sin esclarecimiento, lo que quedan son dudas y faltas de certezas”.
A 31 años del ataque terrorista más grave en la historia argentina —que dejó 85 muertos y más de 300 heridos—, el juicio en ausencia aparece como una vía inédita para enfrentar la impunidad. El inicio del debate oral dependerá ahora de la apelación, el procesamiento formal de los acusados y la elevación definitiva a juicio.
Mientras tanto, la causa AMIA, que acumuló irregularidades, dilaciones y absoluciones escandalosas, encara un nuevo capítulo judicial que podría, al menos parcialmente, romper con décadas de frustración para las víctimas y sus familias



