A las 18 comenzaron a cerrar las mesas de votación. Los argentinos fueron a las urnas para elegir a su próximo Presidente en el balotaje entre Javier Milei, La Libertad Avanza, y Sergio Massa, Unión por la Patria. Pese a los temores y advertencias previas sobre posibles irregularidades, la jornada transcurrió con pocas denuncias de fraude.

A partir del mediodía empezaron a circular distintos bocas de urna con distintos resultados. Las sedes de campaña de los postulantes se desentendieron de esos números y anticiparon que esperarán los guarismos de sus mesas testigo, que generalmente empiezan a circular después de las 19. Sin demoras en los colegios y ante una mecánica de sufragio bastante simple con sólo dos opciones en juego, el recuento debería ser rápido y a las 21 deberían comenzar a fluir los resultados oficiales. En el balotaje, sólo se cuentan los votos afirmativos, es decir, por uno de los candidatos. El voto en blanco es válido, pero no influye en el resultado.
Durante la tarde, en uno de los búnker empezó a aflorar un moderado optimismo. En el de su rival hubo una cautela que contrastó con el clima de algarabía que se había generado temprano en las elecciones generales. “Ellos están operando, nosotros estamos bien, tranquilos”, respondieron. Igualmente, en ambas veredas quieren esperar los resultados oficiales para hablar públicamente sobre tendencias.
Al igual que en las elecciones anteriores, Massa se recluirá en el Complejo C, ubicado en Chacarita, a donde la militancia comenzó a llegar a media tarde. Milei está en el Hotel Libertad, lugar en el que reside hace varias semanas. Allí se espera también a dirigentes del PRO, especialmente a Patricia Bullrich y Mauricio Macri, quienes se pronunciaron públicamente a favor del libertario y fueron determinantes para asegurar la fiscalización en distritos donde la estructura del “León” es escasa.
Tanto Milei como Macri les enviaron audios a los fiscales para que se queden en los colegios hasta que las actas estén cerradas y firmadas.

