El Presidente conmemoró la figura de Belgrano en el Campo Argentino de Polo, mientras que la vicepresidenta Villarruel fue la única funcionaria nacional en el acto oficial en Santa Fe.
Javier Milei encabezó este jueves el acto por el Día de la Bandera en el Campo Argentino de Polo, en el barrio porteño de Palermo, y por primera vez en su mandato no asistió al tradicional evento en Rosario, donde nació y flameó por primera vez el símbolo patrio. En su lugar, asistió la vicepresidenta Victoria Villarruel, en un contexto de alta tensión política tras la condena firme a Cristina Kirchner y las manifestaciones que coparon Plaza de Mayo.
Acompañado por su gabinete completo, el Presidente ofreció un discurso centrado en la defensa de las Fuerzas Armadas, el rechazo a la expansión del Estado y una crítica directa al uso “demagógico” de la soberanía. “Durante años, la política utilizó a las Fuerzas Armadas como chivo expiatorio para recortar la inversión en defensa. Nosotros venimos a reivindicarlas como pilar fundamental de la reconstrucción nacional”, afirmó.
«La patria no se entrega»
El evento en Palermo coincidió con el 205° aniversario del fallecimiento de Manuel Belgrano, creador de la bandera nacional. Milei aprovechó la ocasión para destacar la decisión de los cadetes que juran lealtad a la bandera: “No es una formalidad, es un compromiso con la vida. Es jurar proteger a la patria incluso al costo de la propia existencia”, expresó.
También apuntó contra gobiernos anteriores por “llenarse la boca hablando de soberanía mientras expandían un Estado ineficiente que empobrecía al pueblo”. En ese sentido, consideró que “el verdadero servicio a la patria es cuidar lo que es de todos, desde el esfuerzo individual y no desde la imposición estatal”.
Villarruel, sin discurso en Rosario
Mientras tanto, en Rosario, el acto frente al Monumento a la Bandera fue encabezado por el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, y el intendente local, Pablo Javkin. Villarruel asistió como representante nacional pero no tomó la palabra por cuestiones protocolares. “No me invitaron a hablar”, deslizó más tarde.
Pullaro, en tono más conciliador, destacó que la bandera “es unidad por encima de cualquier diferencia partidaria” y defendió el trabajo conjunto con Nación, pese a los cruces recientes. Javkin, por su parte, denunció actos de intimidación política y pidió “no traer la porquería de la grieta nacional a Rosario”.
Bullrich reforzó agenda de seguridad
También en la ciudad santafesina, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, se mostró con las fuerzas federales que operan en la región en el marco del Plan Bandera, el operativo de combate al narcotráfico. “Rosario volvió a tener futuro. El miedo ya no manda”, escribió en redes sociales, celebrando la caída de homicidios.
Bullrich también acompañó al periodista Juan Pedro Aleart, candidato a concejal por La Libertad Avanza, que lideró las PASO en abril, en medio de una campaña que busca consolidar al oficialismo libertario en el territorio.
Un país partido en actos y discursos
La jornada patriótica estuvo atravesada por la fuerte división política que se agudizó tras la ratificación de la condena a Cristina Kirchner y la movilización masiva en su apoyo el día anterior. Milei, desde Buenos Aires, evitó referirse a la marcha y redobló su apuesta discursiva con un tono militarista y liberal.
En Santa Fe, el Día de la Bandera volvió a ser un escenario donde se cruzan identidad, gestión y disputa política, a pocos días de las elecciones municipales y con Rosario aún como símbolo de la inseguridad que marca el pulso del país.



