La Argentina conmemora aquel día que marcó un antes y un después en la historia del país y de muchas familias. Se cumplen 47 años desde el golpe de Estado instaurador de una última dictadura que finalizaría siete años más tarde, pero dejaría un doloroso recuerdo eterno en la memoria colectiva. Fechas como tales, nos llaman a recapitular lo sucedido tiempo atrás y replantearnos nuestro presente.
Un 24 de marzo como este, pero de 1976, una Junta de Comandantes en Jefe depuso y arrestó a María Estela Martínez de Perón, reemplazándola por un nuevo presidente: Jorge Rafael Videla. Así surgió un gobierno de facto que no tardó en sembrar el terror absoluto en la sociedad. “Fue una operación integral de represión, cuidadosamente planeada por la conducción de las tres armas, ensayada primero en Tucumán y luego ejecutada de modo sistemático en todo el país”, escribió el historiador argentino Luis Alberto Romero, en su obra “Breve historia contemporánea de la Argentina”.
Se llevó a cabo una acción terrorista, parte oficial y parte oculta, que incluyó secuestros, tortura, detención y ejecución. Todo ello, en cientos de centros de detención clandestinos, cuyos nombres cobraron fama luego: “El Olimpo”, “El Vesubio”, “La Perla”, “Puerto Vasco”, “La Escuelita”, “El Reformatorio”, “Pozo de Banfield”, entre otros. Los cadáveres aparecían en las calles, eran enterrados en cementerios de forma secreta, quemados en fosas o arrojados al mar. Por ello, muchas veces, “no hubo muertos sino ‘desaparecidos’”.
Aquellas personas fallecidas fueron víctimas de crímenes, pero también los vivos sufrieron el intenso miedo del día a día, que los sometió en acción y palabra. Los años de dictadura cívico-militar tuvieron el efecto de una enorme nube gris, que tapó por completo el cielo argentino y mantuvo en una sombría realidad a la sociedad por años. Una sociedad que, ante el mínimo regreso de los rayos del sol, “asistió al show del horror y se enteró de la existencia de vastos enterramientos de personas desconocidas, de centros clandestinos de detención, de denuncias realizadas, todo lo cual revelaba una historia siniestra, de la que hasta entonces pocos habían querido saber”.
Este 2023, en conmemoración, se llevaron a cabo distintas movilizaciones en todo el país. La principal marcha fue hacia la Plaza de Mayo, desde diversos puntos de la ciudad de Buenos Aires. Allí se realizó la lectura de un documento conjunto de organismos de derechos humanos. Un fragmento del texto reza: “Llegamos marchando con cientos de banderas de sindicatos, agrupaciones estudiantiles, sociales, políticas y culturales, con organizaciones del campo popular, colectivos de mujeres y diversidades, con muchas familias que cada año vienen a la Plaza, con miles y miles de personas que cada 24 de marzo nos reunimos para fortalecer la memoria y, sobre todo, para gritar: ¡PRESENTES!”.
En Tucumán, el “Frente de Izquierda” – “Partido de Trabajadores Socialistas”, “Movimiento Socialista de los Trabajadores”, “Partido Obrero” – y “Unidad Piquetera” conformaron los primeros grupos en llegar a la Plaza Independencia en horas de la tarde. También se hicieron presentes “Barrios de Pie”, “Libres del Sur” y organizaciones de derechos humanos.
A continuación, algunos números que dejó el autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”:
- Duró 2.818 días.
- Hubo cuatro mandatarios: Videla, Viola, Galtieri y Bignone.
- Se abrieron 340 centros clandestinos de detención.
- Se prohibieron más de 200 canciones de artistas argentinos y extranjeros, más de 130 películas nacionales y 200 internacionales, y más de 600 libros.
- Cerraron 20.000 fábricas.
- Se enviaron 14.000 hombres a la Guerra de Malvinas. 649 no regresaron y 350 se suicidaron luego.
- Aunque no haya un número exacto, se asesinó a cientos de adolescentes que pedían un boleto estudiantil. Así como a periodistas y artistas que fueron perseguidos.
- 490 personas nacieron en cautiverio. Solo 132 fueron encontradas.
- Se secuestró, torturó y desapareció aproximadamente a 30.000 personas.

